Personajes / 7 de Diciembre de 2011

Ludovico Di Santo (34)

“Cuando uno no desea, es como la muerte”

Ganó popularidad en “El elegido” y está por debutar con una obra en Mar del Plata. Depresión, fantasía suicida y ratoneos.

Yo siempre voy a fondo, para arriba o para abajo, voy a fondo… costó elegirme, aceptar que no iba a ser universitario, que no iba poder cumplir con el deseo del otro

Va por su primera temporada en Mar del Plata con “Extraños en un tren”, una adaptación de la obra de Hitchcock junto al Puma Goity y Martina Gusmán. Viene de hacer “El elegido” y de filmar “Extraños en la noche”, de Alejandro Montiel, y “Topos”, de Emiliano Romero. También compartió escenario con Luciano Cáceres en “Esa no fue la intención”. Difícil imaginarlo con un pasado depresivo o un costado inseguro, que todavía hoy lo hace trastabillar. Ludovico Di Santo se reconoce “muy psicoanalizado”, tendiente a los extremos y dominado por el (no) deseo.

Noticias: En el 2011 logró más popularidad que en toda su carrera, ¿no es cierto?

Ludovico Di Santo: Sí, hay un reconocimiento y eso es lindo porque los actores somos todos narcisistas, necesitamos que nos miren y que en el mejor de los casos nos aplaudan (risas).

Noticias: ¿Es cierto que la actuación lo salvó de la depresión?

Di Santo: Sí, sinceramente sí. Fue hallar algo que realmente me apasiona. A partir de que uno encuentra el deseo, se puede ir en búsqueda de algo.

Nacido en Buenos Aires, criado en Lincoln, en territorio bonaerense, al terminar el secundario volvió a la Capital a estudiar Comunicación en la UBA. Durante tres años, hizo el esfuerzo de una carrera que le resultaba inconducente. Empezó a estudiar Psicología y tampoco se sintió cómodo. La depresión se le hizo carne y lo dejó tirado en la cama. “Por suerte tenía amigos que me trataban de sacar. Fue un momento difícil. Me costaba encontrar el deseo de qué hacer”, dice.

Noticias: ¿Esa tendencia es parte de su personalidad o le sorprende que le haya pasado?

Di Santo: Viene con mi personalidad. Yo siempre voy a fondo, para arriba o para abajo, voy a fondo… costó elegirme, aceptar que no iba a ser universitario, que no iba poder cumplir con el deseo del otro.

Tampoco le fue fácil transitar el camino que va del descubrimiento vocacional al hecho laboral mismo. Fueron nueve meses de decenas de castings publicitarios truncos. El teléfono no sonaba y él entraba (ahondaba) en su trance. Recuerda un día en el que la crisis hizo pico: “¡No aguanto más, mamá! Me costó tanto encontrar algo que me guste y ahora ¡a nadie le gusto yo, vieja!”, le lloraba a su madre. Ni su mirada de gato siamés, ni los labios carnosos, ni los rulos que prometen rebeldía o el potencial de esa actitud de chico conflictivo parecían convencer a los productores. Finalmente sonó el teléfono: había quedado seleccionado para una publicidad. “¡Uyyy, ahora sí!”, le gritó revancha al universo, sin saber que por delante tendría muchos otros baches. El destino quiso que su abuela materna, Italia, falleciera justo el día en que él empezaba (por fin) a trabajar en un programa de tele y a encontrarse más a gusto consigo mismo. “Yo estaba durmiendo, me desperté un poco sobresaltado, con la sensación de que algo se iba… a los diez minutos sonó el teléfono y yo ya lo sabía”, recuerda con emoción. Inmediatamente después de enterrar a su abuela, empezó a grabar “Frecuencia 04”. “Fue como una manera de celebrarla. Ella vivió todo este proceso anterior y justo cuando encontré algo que me sacaba de eso… De alguna manera, mi abuela me enseñó lo que es el amor incondicional y no es menor sentirse amado incondicionalmente, esa es la salvación”, resume.

 

2 comentarios de ““Cuando uno no desea, es como la muerte””

  1. Ser gordo con 100 kg. no significa ser feo; mucho psicoanálisis pero poco tacto al decir las cosas.
    Desafortunadas palabras, mas teniéndose en cuenta que el psicoanálisis permite poder vivir mejor con uno mismo y con los demás.

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