Arte / 7 de diciembre de 2011

arte

Un museo despierto

“De lo real a lo surreal”; “Provocación en blanco”.
MAMBA, San Juan 350. Lunes a viernes de 12 a 19;
sábados, domingos y feriados de 11 a 20.

Por

Terrazas. Imagen de Op de Beeck integrando la Villa 31 y más allá.

Desde las torres de Libertador y Figueroa Alcorta se divisa la Villa 31, en Retiro. Rara vez se ve la perspectiva opuesta, salvo por los momentos en los que se pasa en auto por la autopista Arturo Illia, en dirección hacia Avenida 9 de Julio desde Costanera. Un inquietante video de Hans Op de Beeck (Bélgica) exhibido en “De lo real a lo surreal” –última fase del proyecto cultural multidisciplinario “Of Bridges & Borders” (De puentes y fronteras) curado por Sigismond de Vajay–, confronta al espectador con una visión del crecimiento de la metrópoli, desde una terraza del barrio que tuvo sus primeras casuchas hace casi cien años en tierras del ferrocarril.

Entre lo real y lo que va más allá de lo real, Op de Beeck ofrece en primer plano la escenificación de una “Celebración” en una terraza del barrio, con el fondo del perfil de la ciudad moderna. Un joven está cocinando, mientras algunos hombres y mujeres conversan cada uno por su lado. Son pocos allá en la azotea decorada para un cumpleaños; una mujer le hace trencitas a una niña vestida de fiesta, mientras otra juega sentada en el suelo. Llega un hombre que termina de poner bombitas de colores mientras una señora trae la torta. Las bellas imágenes de las personas aparecen y desaparecen súbitamente; permanece el atardecer y el contraste entre las construcciones precarias y los sólidos rascacielos. La imagen integra las perspectivas de la ciudad –el Sheraton y otros edificios de Retiro, algunos de Catalinas– de tal manera que parece construida sin divisiones materiales ni simbólicas, sin fronteras. El video es contundente y ofrece una visión surreal, no necesitaba las palabras del artista, que en una entrevista, da una visión romántica: “Los volúmenes son lindos (con respecto a los aburridos rascacielos posmodernos)…, la gente se organiza en una ciudad orgánica, la vida está en las calles, cálida y humana…”. Nada dice de los problemas sociales que implican las viviendas precarias: son como castillos de naipes y, por tanto, peligrosas para sus habitantes. La potente propuesta de “De lo real a lo surreal”, que se completa con obras de Liam Gillick (UK & EE UU), Carsten Nicolai (Alemania), Yuan Shun (China), se presenta en la sala del 2º subsuelo, la más grande de todos los museos porteños.

En MAMBA funcionan cuatro salas, donde se expone “Provocación del blanco”, con obras del patrimonio de cerca de 30 artistas como Aizenberg, Kemble, Porter, Siquier, Kuitca, Le Parc, de la Vega, Iommi, Bedel, Ferrari, Kósice, Martín Blaszko, con “Conquista espacial”, 1987, en aluminio pintado y bronce, entre otros. La serie de pinturas en blanco sobre blanco de Kazimir Malévich seguramente fueron la inspiración inicial de piezas de esta exhibición donde “el blanco como silencio, el blanco como utopía” resulta en el color blanco como provocación. “Signos y formas cruzan el espacio blanco como si fuera el campo de la mente”, observa la curadora Laura Buccellato.
Igualmente, en “Jóvenes y modernos de los años ’50 en diálogo con la colección Ignacio Pirovano”, el patrimonio está en primer plano y acerca al público parte de los lenguajes visuales que se despegaron del relato figurativo y viajaron hacia la abstracción desde comienzos del siglo XX. La muestra curada por Cristina Rossi comienza con una obra figurativa de Pirovano vinculada con una de Georges Vantongerloo en pleno camino hacia lo abstracto.

 

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