Personajes / 16 de Diciembre de 2011

Pichón Baldinu (46)

“Quería hablar del hombre y no del agua”

Cofundador de De la Guarda, impacta con su espectáculo “Hombre vertiente”. Rebelión artística, Phill Collins y perfeccionismo.

Sorprendente. Apelando a la emoción y la sorpresa, una reflexión sobre el uso indiscriminado del agua, con el sello Baldinu.

Poner el nombre es dar existencia” dicen en la India. Allí los maestros le asignan un gran poder a la forma en que nos llamamos, por su vibración energética y su significado. Explican que cuando un sobrenombre desplaza al nombre es para proteger a la persona: el sobrenombre se interpone al nombre como un escudo sanador, ante el karma de vidas pasadas. Aunque por estas latitudes porteñas, pocos comulgan con estas creencias sánscritas y para explicar el “mote” no se bucea en honduras espirituales. “Pichón viene de la época del Conservatorio de Arte Dramático”, explica Baldinú, uno de los artistas más innovadores del país, cofundador de De la Guarda. Ahora con su propia compañía teatral Ojalá, presenta en el Centro Cultural Recoleta  “Hombre vertiente”, una obra de fuerte impacto, donde el agua es protagonista: brota del cuerpo de los personajes, los invade por la espalda, emana sin parar.

A los 18 años, después del secundario en un colegio de curas y de varones, entró al Conservatorio con la atmósfera político-social de la época previa a la democracia. “El sobrenombre representaba mi estado de ingenuidad: salía de una burbuja, me salté un montón de casilleros porque en la escuela no se vivía la realidad, para bien o para mal. Entonces me encontré con compañeros que me doblaban la edad y que habían vivido la Argentina de veras, con amigos desaparecidos… Formado en una cultura muy católica, ese primer año fue crítico, de muchos quiebres: me puse en rebeldía contra todos y todo. Me parecía que el relato de la vida que me habían inculcado no era real, me habían engañado…”, sostiene.

Noticias: Usted es “modelo 65”. Estar en los `80, un decenio marcado por Malvinas, el final de la dictadura y el regreso de la democracia, con sus 20 años vírgenes…

Pichón Baldinu: No me gusta para nada esa virginidad; pero sí, fue así.

Noticias: ¿Y su familia?

Baldinu: Pura sangre tana. El viejo murió, era técnico mecánico; mamá fue maestra rural y vive; ambos son primera generación de inmigrantes. Tengo un hermano menor, Tuti, a cargo de la comunicación y mi ex mujer, Gabriela Baldini, es mi socia y productora general. Con ella tuvimos a nuestras hijas Agustina (24) que estudia cine y Clara (13) que va al Cristóforo Colombo.

 

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