Arte / 16 de Diciembre de 2011

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Italia en el corazón

“La tradición del arte. Italia en la colección del MNBA”. Museo Nacional de Bellas Artes. Av. Libertador 1473. Martes a viernes de 12.30 a 20.30. Sábados y domingos de 9.30 a 20.30.

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En su aspiración por multiplicar el espacio expositivo, ya que solo exhibe menos del 10 por ciento de su patrimonio, el Museo Nacional de Bellas Artes sigue con los trabajos de renovación edilicia. Ahora, en la Sala de Exposiciones Temporarias elevaron el techo, cambiaron el piso, derribaron paredes, dejaron entrar la luz –en el lugar donde se instalará la librería– por ventanales frente a Facultad de Derecho, e inauguraron la remodelación del este pabellón, anexado al museo en 1960 para los festejos del sesquicentenario.
La exhibición “La tradición del arte. Italia en la colección del MNBA, 1860-1945” otorga visibilidad a obras y estilos del Ottocento y Novecento italiano, de distintas regiones, por largo tiempo adormecidas en los depósitos. Asimismo, señala el gusto del coleccionismo público y privado durante ese período, signado por distintos conflictos políticos y la unión nacional italiana representada, por ejemplo, por dos emblemáticas figuras, pintadas ambas por Filippo Palizzi, “Garibaldi (Garibaldi a cavallo)”, 1860, y “Víctor Manuel II”, 1867.

Mientras que en el extremo derecho de la sala se observa el “Monumento al Senador Rosazza”, 1909, modelado y vaciado de gran tamaño de Leonardo Bistolfi, en la pared opuesta se ve “La casa roja”, 1927, de Carlo Carrá; frente al ingreso se encuentra “El ángel de la muerte”, 1897, del napolitano Domenico Morelli con el acento puesto en la narración espiritual. Cada obra tiene su historia. La pintura de Carrá fue primero presentada en Amigos del Arte (galería Van Riel, Florida 659) en la Exposición del Novecento Italiano en 1930 por la reconocida crítica de arte Margherita Sarfatti (amante de Mussolini que tras la promulgación de las leyes raciales se exilió y residió en Montevideo), impulsora de ese movimiento figurativo surgido en 1923 que abogó por un arte italiano “puro” y uno de cuyos principales artistas fue Mario Sironi, aquí con la misteriosa “Periferia”, 1921-1922. El recorrido incluye un conjunto de obras de Amedeo Modigliani, por lo general solo asociado a sus días parisinos, la pintura metafísica de Giorgio de Chirico con una de sus “piazzas” y un pequeño y curioso óleo de un “Trompetero”, 1913; la lista suma imágenes de Massimo Campligi, Filippo de Pisis, entre otros.

“Esta exposición es la continuidad en el espacio del trabajo de investigación realizado para el catálogo razonado del Museo”, señala el curador Roberto Amigo, director de los dos primeros volúmenes publicados en el 2010. La reinauguración de la Sala, remodelada con el apoyo de American Express, sigue con el calendario de reformas que incluye el nuevo diseño y expansión de los espacios del primer piso, que desplegará  la colección contemporánea internacional y argentina.

 

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