Personajes / 22 de diciembre de 2011

Eduardo Pla (59)

“En el arte y en el sexo puedo ser libre”

Multifacético y apasionado por las esferas, investigó diversos soportes y lenguajes del arte. Taoísmo, Evita y la Coca Sarli.

Crear es jugar. El artista, un espíritu libre y prolìfico, en la tapa del catálogo de su última muestra, "Pla, 40 años en el arte", que reunió 360 obras.

Prolífico productor de obras de arte en soportes tradicionales, tecnológicos e “ilógicos”, Pla es un curioso de la vida (“A mi niño interior todavía no lo maté”) y un ciudadano del Universo: “Me entiendo más si me pienso universal. Creo que todo está ínterrelacionado; los colores son ondas, las notas musicales también. Si uso el rojo sé que se relaciona con la nota do y tienen una cierta vibración cósmica”, dice. Taoísta, interesado en la metafísica cuántica y el sincretismo entre Oriente y Occidente, da señales de una profunda espiritualidad y de una conducta cibernética que lo lleva a experimentar tecno aventuras y a vivir en constante evolución.

Nació cuando IBM lanzaba su primera computadora comercial, en 1952, signo premonitorio de su pasión digital y bajo otro signo, el de Cáncer, lo que explicaría su atracción por la Luna, su planeta regente. Sentado en un banco del Paseo Los Tilos –en el Centro Cultural Recoleta, donde presentó su muestra “Pla, 40 años en el arte”– lleva una camisa y un pantalón impecables, signé Armani. Por eso, verlo en la tapa del catálogo, vestido con smoking, tutú y calzas –y no es una foto trucada– resulta tan divertido.

Noticias: La Luna es una de las obras que más conmueve al público.

Eduardo Pla.: Nosotros siempre vemos un lado de la Luna. Descubrí que se podía ver el otro porque la NASA tenía fotos. Me autorizaron a usarlas, pero son planas y el problema era cómo llevar el plano a la esfera. La National Geography, que aplica cartotecnia, me enseñó la técnica para poder hacerlo.

Noticias: Esta Luna no es como la instaló en Puerto Madero.

Pla: La diferencia es que a esta la puse en un cuarto espejado, con paredes de acrílico italiano. Los espejos enfrentados multiplican las imágenes y te hacen sentir como en el medio del Universo. Al entrar y caminar alrededor de la Luna, ver los efectos ópticos y escuchar Voces Celestiales –nombre del tema musical– la gente disfruta.

 

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