Deportes / 29 de Diciembre de 2011

Los cuatris del Dakar

El nuevo deporte nacional

La categoría del rally donde mandan los argentinos suma fans. Secretos de un hobby caro y fugaz.

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Argentina es un país en el que todos hablan sobre algo de lo que nadie sabe nada. Así, al menos, sucede los primeros 15 días del año, lapso en el que los cuatriciclos, un hobby silencioso el resto del calendario, se transforma en pasión de multitudes. Sin fútbol de por medio, del 1º al 15 de enero el Dakar convertirá a sus pilotos, en especial a los hermanos Alejandro y Marcos Patronelli, en rock stars de caminos de tierra que ocuparán tapas de diarios y serán mencionados a cada hora en radio, televisión y twitter. Será, también, la quincena en que la que el público preguntará con ansiedad por los resultados de cada etapa y mencionará tecnicismos como “prime”, “bivouac”, “road books” y “quads”. Pero a partir de la segunda quincena de enero, y de un día para el otro, los cuatriciclos se recluirán en el ostracismo habitual del que volverán a salir el 1º de enero de 2013. Es un deporte que hiberna 50 semanas al año y explota las otras dos.

Ser o no ser. “La verdad es que no hay un boom en el cuatriciclo argentino. El fenómeno de los Patronelli no tuvo un efecto contagio a nivel deportivo/competitivo. En los últimos dos años, por ejemplo, no se corrió el campeonato argentino. Solo se hacen torneos provinciales en Córdoba y en Buenos Aires, en los que hay 150 pilotos por fecha en cada uno, y algo menos en la Patagonia. En total habrá 400 licencias de cuatris. Después, a nivel recreativo, sí, cada vez más gente anda en cuatriciclo, en especial en la playa y en las sierras. En el 2011, el mercado de motos en el país subió muchísimo, vendió casi 800.000 unidades, y aunque pequeña, una parte les corresponde a los cuatris”, dice Hugo Tortone, secretario de la Confederación Argentina de Motociclismo Deportivo (CAMOD).
Pero Tortone se refiere a una falta de reactivación en una de las categorías del deporte, el cuatri cross, que se limita a circuitos cerrados con gigantescas lomas de burro alrededor del cual los vehículos dan entre 15 y 20 vueltas y los conductores deben mostrar una doble pericia: para manejar y para saltar. En cambio, explica desde Mendoza Sebastián Halpern, subcampeón del Dakar 2011 detrás de Alejandro Patronelli, el rally cross country argentino está en plena etapa de auge. Se trata del mismo tipo de carreras que el Dakar, en caminos abiertos, con etapas de 200 o 300 kilómetros y hojas de ruta. Aquí no solo hay que saber navegar, sino también tener un gran conocimiento mecánico y una solidez mental a prueba de todo. Los vehículos de las dos especialidades, salvo alguna pequeña diferencia, son los mismos. Su efervescencia y proyección, totalmente diferente.

“El Dakar ayudó mucho para la difusión del rally cross country. Cada vez hay más pilotos. El campeonato argentino, que tiene fechas en Mendoza, San Juan, Corrientes y Mar del Plata, asegura una competitividad excelente. En Europa se disputa un Mundial, pero para nosotros no tiene mucho sentido participar allá porque nos cuesta muy caro y el nivel no es mucho mejor que el de acá, donde hay 20 pilotos de primer nivel”, asegura Halpern, campeón nacional en 2009 y 2010. Tal vez el campeonato argentino no tenga la masividad que la locura del Dakar hace presumir en enero porque los Patronelli, curiosamente, no participan en las carreras nacionales: “Trabajan en su empresa familiar (de remolques y acoplados, en Las Flores), no tienen tiempo. Este año, yo, por ejemplo, tampoco pude correr el campeonato argentino, y eso que tenía que defender los títulos de los últimos dos años”, explica Halpern. “Nadie gana dinero con los cuatri, es todo lo contrario”, dice el mendocino.
Costos. “La llegada de los cuatriciclos chinos a la Argentina fue clave para que, en lo recreativo, hubiera un notable incremento. Cuestan en pesos lo mismo que los japoneses en dólares”, dice Tortone. “Hablamos de 15.000 pesos un cuatri chino, y 15.000 dólares uno japonés”, agrega. Los profesionales, en cambio, cotizan desde 25.000 dólares, pero para hacerlos competitivos a primer nivel internacional hay que invertir el doble. Para participar en el Dakar con intenciones de ganar es obligatorio contar con el respaldo de una cuenta bancaria feliz: los expertos aseguran que el presupuesto llega a los 180.000 dólares.

Los cuatriciclos, en realidad, no tienen una historia de tradición en el Dakar. En las 29 ediciones que el rally realizó en su continente de origen, África, solo se corría en autos, motos y camiones. La primera vez coincidió con la llegada de la competencia a Sudamérica, en el 2009: siempre es mejor que el país cabecera del rally, desde entonces Argentina, tenga participantes con aspiraciones deportivas. Y para la bendición de esa lógica, los Patronelli fueron campeones en el 2010 y el 2011 y son los grandes candidatos para el 2012. Otros compatriotas, como Tomás Maffei y Lucas Bonetto (el piloto más joven del Dakar, con 20 años y 3 meses, y reciente campeón del Campeonato Argentino de cross country), también aspiran al podio. Y no hay que descartar al uruguayo Sergio La Fuente, al polaco Rafal Sonik y al checo Josef Machacek. El actual subcampeón, Halpern, paradójicamente no correrá en cuatriciclos sino en autos: “No tuve tiempo de prepararme físicamente, así que lo haré en coche, que es más fácil”.

Argentinidad. Los cuatriciclos del Dakar, en realidad, son casi una competencia entre argentinos: 9 de los 30 pilotos de la edición 2012 serán compatriotas, lo que implica un porcentaje muy superior al resto de las categorías. Por ejemplo, de los 77 camiones que participarán desde Mar del Plata hasta Lima, uno solo contará con pilotos argentinos. De las 188 motos, apenas 16 son compatriotas. Y de los 174 autos, en 36 habrá argentinos. Es cierto que en el 2012 habrá récord de participantes nacionales, 88, por encima de los 85 del 2011, 45 del 2010 y 13 del 2009, pero a diferencia del 2011 esta vez los argentinos no serán mayoría, sino los franceses, con 133, el 18% del total. En cuatriciclos, incluso, hubo un recorte significativo: en el 2011 hubo 16 argentinos, contra los nueve de ahora. Muchos compatriotas que participaron en las ediciones anteriores y este año no pudieron anotarse esbozaron una queja: dijeron sentirse discriminados por los organizadores, que son justamente franceses.
Pero será un lamento pasajero. El boom de los cuatriciclos, como todos los años, está a punto de explotar. Argentina andará en cuatro ruedas. Una moda de verano.

 

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