Costumbres / 6 de enero de 2012

Jacobo Siruela (57)

El editor de sangre azul

Hijo de la desprejuiciada duquesa de Alba, se liberó de los límites de su clase, para dedicarse a la actividad intelectual. Biografía de un rebelde. Por qué cree que solo los libros bellos van a sobrevivir.

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Jacobo Fitz-James Stuart Martínez de Irujo adoptó su título (Conde de Siruela) como nombre de su primera editorial.

El Conde de Siruela, Jacobo Fitz-James Stuart Martínez de Irujo se presenta como Jacobo Siruela, a secas. Más que cobijarse en la cuna de oro en la que nació, el tercer hijo de la Duquesa de Alba (la aristócrata española con más títulos nobiliarios del mundo) eligió reinventarse. Orgulloso de haber roto con el karma familiar de no trabajar durante 500 años, asegura que no reniega de sus orígenes, sólo que se reconoce independiente de estirpe.

A los cinco años, mientras jugaba en el jardín del palacio de Liria, se le incrustó en el pecho la duda sobre el mundo y el ser humano. Fue cuando, en un piso perfectamente cuadriculado, un ratón intrépido pasó por delante de sus piernas, lo miró atrevido y siguió viaje para esconderse entre los arbustos. Jacobo fue corriendo a contarle a su “nanny” inglesa lo que había visto. La mujer lo acusó de mentiroso y lo reprendió. Con ese germen de desconfianza sobre el mundo que lo rodeaba, pronto tuvo la seguridad de que tenía que saltar los muros aristocráticos y mezclarse con intelectuales y artistas. Quería ser pintor. Hasta que a los veintipico, descubrió el placer de editar y transformó su título nobiliario (Conde de Siruela, municipio español perteneciente a la provincia de Badajoz) en una marca registrada, Siruela S.A., la editorial que le permitió independencia monetaria y mental de su pertenencia de clase. Veinte años después, ya consolidado como un editor exitoso, decidió volver a saltar el muro. Vendió su empresa, compró una casa en el campo y se sacudió a sí mismo con un nuevo desafío de auto reinvención: armar desde ese exilio rural una nueva editorial y volver a ganar libertad, esta vez de la tiranía del mercado. Seis años después de fundar Editorial Atalanta, pasó por la Argentina y conversó con NOTICIAS.

Noticias: ¿Enfrentó más prejuicios de su propia clase o del resto de la sociedad?

Siruela: De joven, ya era pintor, entonces se me permitían más cosas. Era el raro, el bohemio. Cuando empecé a editar, me costó que el mundo editorial me tomara en serio, porque una persona de una familia como la mía, pensaban que era un capricho de un niño rico. Eso no fue verdad porque yo me independicé de mi familia a los 24 años.

Noticias: ¿Ese fue el momento de recortar su identidad?

Siruela: Sí, había que autoafirmarse.

 

Comentarios de “El editor de sangre azul”

  1. Los libros son los mejores profesores.Te ilusionan para superarte ,no amonestan,puedes preguntar todas las veces que quieras y no te dispersa la vista ni la arruina.Son los pasa tiempo más saludable después de contemplar la naturaleza.

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