Política / 6 de enero de 2012

nota de tapa

La novia del poder

El salto de bar tender a Primera Dama provisoria. Los “excesos” que le censura el Gobierno y los temores de Boudou.

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El miércoles 4, mientras Cristina Fernández era operada en el quirófano del Hospital Austral, la novia del vicepresidente, Agustina Kämpfer, permanecía encerrada en su piso de Puerto Madero y terminaba de armar un puzzle de mil piezas con la imagen de una geisha. Comía turrones “como si fueran hojas de lechuga” según su catarsis vía Twitter, se quejaba del calor de enero y se mostraba malhumorada porque de golpe y sin previo aviso se había quedado sin vacaciones. El cáncer de la Presidenta y el descanso que deberá cumplir hasta fines de mes transformaron a “la Colorada” Kämpfer, que en realidad es castaña y se tiñe desde los 15 años, en la Primera Dama provisoria, la mujer detrás del hombre que en teoría deberá manejar el Gobierno hasta que Cristina vuelva.

Amado Boudou no sabe cómo explicarle que sus comentarios entre quejosos, divertidos y sarcásticos en la red virtual pueden causarle nuevos reproches como los que ya sufrió el vice. Agustina subió una foto de lo que debería estar haciendo ahora mismo si no fuera por la enfermedad de la Presidenta –se la ve sumergida en aguas azules y con traje de buzo–, pidió asilo a “los amigos con quintas”, insistió con el puzzle de la geisha (“mi terapéutica manera de pasar el verano mientras juego a que voy juntando las piezas sueltas de mí misma”) y envió un SOS ya al borde del tedio: “Me siento sola en Twitter, ¿dónde están todos? ¿Qué están haciendo? Siendo felices, ¿eh? ¿¿¿Eeehh???”.

El desparpajo de “la Colorada” va a contramano de las normas que los guardianes kirchneristas quieren imponerle a la mujer con más luz y ambición dentro del oficialismo, después de la Presidenta, claro. Kämpfer, que en dos años y medio –los que lleva junto a Boudou– pasó de movilera rasa en el canal C5N a conductora del noticiero de la señal CN23 y del programa radial “Días Distintos” en FM La Mega, además de directora de una revista sobre rock y política que acaba de lanzar, “Minga!”, sabe que vive de su alto perfil, de su mezcla de “cool” y “hot”, de sus gemidos al aire de la radio, su belleza desafiante y su carisma provocador. Pero también sabe que en el universo K no puede brillar otra que Cristina. La contradicción la desvela.

En observación

El último reto que sufrió Boudou por parte de la Presidenta fue en público y le valió el mote de “concheto de Puerto Madero”, pero la historia detrás de esa afrenta también incluye a Kämpfer. Según dos fuentes de La Cámpora que no simpatizan con el vice, Máximo Kirchner se enteró de que él bromeaba por teléfono con su novia sobre el origen humilde de Cristina en las afueras de La Plata y de sus ansias de ascenso social cumplidas. “Concheta de Tolosa”, la habría llamado Boudou a la Presidenta en esa supuesta charla interceptada por los sabuesos de la Inteligencia K y que, según las fuentes, le valió la dura reprimenda pública de la jefa. Kämpfer, su cómplice en la burla, tampoco quedó bien parada ante la Presidenta. El dato también lo consignó con una leve alteración el diario La Nación (“concheta de La Plata”, habría sido la frase de Boudou según ese medio) y lo desmienten indignados los voceros del vice.