Salud / 6 de Enero de 2012

Neurociencia y psicología

La soledad que nos protege

Razones científicas de la utilidad de saber aislarse. Los riesgos y cómo evitar los excesos hermitaños.

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Momentos. Estar siempre acompañado no es imprescindible para ser feliz. Estar solo es necesario y hace bien.

A los 60 años, John Cacioppo es tenido como uno de los más influyentes psicólogos de los Estados Unidos y uno de los mayores especialistas en soledad. Su visión es evolucionista: según él, estar solo es un estado imprescindible para la supervivencia de la especie humana. “La sensación de aislamiento tiene un efecto semejante al del dolor y al del hambre”, dice el investigador que, en el 2004, fundó el Centro de Neurociencia Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago, que dirige. Cacioppo defiende la idea de que no es necesario casarse para ser feliz (y si no, que lo diga el soltero convencido George Clooney, de 50 años) y que las redes sociales, como Facebook (creada por Mark Zuckerberg), son buenas mientras no sustituyan las interacciones en la vida real.

Cacioppo dice que la soledad tiene un fuerte componente genético. Por eso es que algunas personas precisan tener menos compañía que otras. Como ejemplo extremo, cita el caso del estadounidense Chistopher McCandless, cuya aventura solitaria por Alaska dio origen al libro y al film “La naturaleza salvaje”. McCandless solo intentó salir del aislamiento absoluto cuando ingirió una planta venenosa por engaño. Acabó muriendo por inanición.

Más allá de que el aislamiento físico contribuya a la sensación de soledad, ella es mucho más que eso. Podemos estar casados, tener una familia numerosa o estar en el medio de una multitud, y así y todo, sentirnos solos.

La soledad es una condición psicológica caracterizada por una profunda sensación de vacío. Es un estado adverso que, desde el punto de vista evolutivo, nos motiva a cambiar, a buscar compañía. Así, la sensación de aislamiento tiene un efecto semejante al del dolor y al del hambre. La incomodidad que provoca la soledad es una de las fuerzas que nos empujan a hacer vida gregaria, a preservar un cuerpo social, imprescindible para nuestra supervivencia y prosperidad. En los primeros días de la especie humana, sobrevivimos apenas porque nos mantuvimos en grupo, lo que es garantía de protección mutua.

 

5 comentarios de “La soledad que nos protege”

  1. Es un error completamente inaceptable y las notas, últimamente carecen de lógica y sentido. Simplemente una vergüenza.

  2. “Buey solo bien se lame”, la soledad es selectiva, la aparente soledad del mundo exterior, es solo eso, apariencia, cuando el mundo interno de la persona es nutrido, nunca se siente soledad.
    Las companias son buenas cuando la interaccion es nutrida en intercambios q favorecen el crecimiento personal, por eso es selectiva, muchas veces una buena lectura o pelicula te completa mas q estar con “otros”

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