Televisión / 13 de Enero de 2012

television

¿Farsa o reality?

“La vuelta al mundo”. Reality show. Jueves a las 22.30 y viernes a las 23 por El Trece. Con Isabel Macedo y Felipe Colombo. Coproduce El Trece y Tres de Febrero. Dirección: Pablo Valenzuela.

Por

viajes guionados. Macedo y Colombo andan por el mundo sufriendo peripecias de todo calibre.

Resulta difícil explicar qué es “La vuelta al mundo”. Sobre todo, porque por momentos cuesta entender si es ficción o realidad, si se trata de una comedia o de un programa de turismo o si es una insólita mezcla de todos los rubros mencionados.
Promocionado como un “reality travel show”, el ciclo propone seguir a los actores Isabel Macedo y Felipe Colombo en un recorrido por trece ciudades de los cinco continentes, para mostrar qué les sucede en cada lugar. Como Marley en “Por el mundo” o Iván de Pineda en “Resto del mundo” (también producido por Tres de Febrero). Lo llamativo es que aunque se haya anunciado como reality y que los dos protagonistas hayan declarado que todo lo que se ve en pantalla ocurrió de verdad, en realidad parece todo lo contrario. Sucede que en cada episodio surgen contratiempos inesperados que, de tan exagerados, hacen pensar que estamos ante una suerte de “farsa reality” en la que Macedo y Colombo hacen lo que mejor les sale: actuar.

Por ejemplo, en el episodio debut los dos artistas tuvieron que deambular 24 horas por Praga –sin valijas y con apenas 20 euros– debido a que la ex “Botineras” los hizo perder el tren al bajarse en la estación para usar el baño, porque el del expreso le daba asco. Así, terminaron cantando tangos para conseguir monedas, tomaron cerveza gratis gracias a un argentino que encontraron por la calle, se bañaron en un spa –donde los atendieron sin cargo– y perdieron el tren por segunda vez cuando Colombo se quedó encerrado en el baño de la misma estación en la que habían bajado un día antes. Además, en el primer episodio hubo que aguantar a Macedo en Ámsterdam haciendo berrinches por una fuerte descompostura que la mandó de urgencia al hospital y cuya causa misteriosa –la ingesta de un muffin con marihuana– se fue develando a cuentagotas. Y, por si fuera poco, en el segundo capítulo, los actores vivieron una trama casi de Hitchcock en México, cuando descubrieron a un mariachi viviendo con los padres de Colombo y haciendo de hijo adoptivo, mientras el ex “Erreway” entraba en estado de paranoia luego de que un desconocido lo alertara de una inminente traición de alguien muy cercano.

Así las cosas, los destinos y sus atracciones terminan reducidos a una mera excusa para mostrar las delirantes desventuras de los dos actores que, encima, tienen apariciones grabadas a posteriori en las que opinan sobre lo que les sucedió y bromean entre ellos. Casi como cuando en “ShowMatch” Marcelo Tinelli y Marcela Feudale comentan algo que se está viendo en la pantalla y que no necesita explicación alguna. Además, estos agregados –y hacer demasiado hincapié en las increíbles desventuras de la dupla– terminan atentando contra del ritmo del programa y deslucen el resultado final de una propuesta que solo puede tener cabida en la alicaída pantalla veraniega de la televisión abierta.

 

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