Restaurante / 20 de Enero de 2012

restaurante

Barrios porteños

“Montana”. Cabrera 3301, esquina Sánchez de Bustamante.
4963-7158. Lunes a sábados de 8.30 al cierre.
Almuerzo/cena $ 50 a 90, sin bebidas.

Por

Cuando se investigue a fondo la historia (o evolución) de la cocina porteña, encontraremos que el significado de la palabra “restaurante” corresponde a dicho local, pero muchas veces ampliado por otros horizontes: bar, cafetería, desayuno, té de la tarde, cocina rápida (ensaladas, pizzas,  pastas, etc.), cervecería, barra, vereda con o sin toldo, etc. etc. Además de otras posibilidades (música, baile, heladería, vereda cubierta o no, confitería, y más), o sea varios o alguno de los destinos que utilizamos habitualmente. Es cierto que tal estilo también existe, con alternativas, no solo en Buenos Aires sino también en ciudades del interior: el ejemplo característico es el tradicional (¡y legendario!) “almacén de campo”.

“Montana” es un ejemplo moderno y urbano, ubicado en una clásica esquina porteña, con sus mesas repartidas en el interior del local, más varias en la vereda lateral y otras en la vereda de la esquina. La estructura de su menú y anexos es amplia: cafetería, desayunos y meriendas, opcionales, sándwiches, minitartas, picadas, minutas, guarniciones, ensaladas, pastas caseras, pizzas, postres, helados, tortas artesanales, licuados, exprimidos, cervezas, bebidas sin alcohol, vinos, espumantes, champagnes, whiskies, aperitivos, tragos, frutales con alcohol, energizantes, cerrando con el “menú mediodía”, consistente en plato principal, agua mineral o gaseosa y café ($ 39). Su distribución interna es agradable, con paredes de ladrillo a la vista y una buena barra.
Algunas de las propuestas más características de la casa son: merienda “light” (infusión, tostadas, queso crema, mermelada, jugo de naranja); sándwich de milanesa completa (de ternera o pollo, tomate, lechuga, queso, huevo frito, panceta), picadas con 18 productos; variadas minutas, guarniciones, ensaladas; canelones de verdura; pizzas clásicas (de napolitana a la de rúcula); un sector “dulces” (17 alternativas variadas); y bebidas, desde aguas minerales, pasando por “nuestros vinos”, aperitivos, energizantes, y varios más.

Es notorio que la palabra “restaurante” nace del francés “restaurant”, y ambos casos del latín “restaurare”, o sea recuperar/reponer la fuerza vital, que es la base de una de las modalidades más utilizadas: la que define un lugar para sentarse a comer (aunque también apliquemos esta palabra a casas, negocios, pinturas, muebles, etc.). Una amplia oferta en el menú obliga al comensal a ejercer su gusto o por lo menos meditar qué elegirá, cuestión de paladar o certidumbre que, en una propuesta tan amplia y tentadora como la que aquí describimos, da para satisfacer los más variados gustos, tanto de locales como de provincianos y visitantes extranjeros: la carta de “Montana” responde al estilo porteño. Sin embargo, acepta pequeños deslices, modificaciones, creaciones. Por ejemplo, las minitartas de jamón y queso o vegetales, las exuberantes picadas, los ricos ñoquis al tuco… todo igualmente tentador. Más aún, en verano.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *