Libros / 17 de Febrero de 2012

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En el camino detrás de Welles

“Cenizas al viento. La intimidad del film más famoso de todos los tiempos”, de Andrés Bufalli. Alpha text, 94 págs. $ 65.

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El trayecto comienza con un diálogo del autor en 1976 con el periodista Enrique Raab, asesinado más tarde por la dictadura militar, eximio periodista, y agudo consumidor y analista de todo tipo de artefacto cultural. En este caso se trataba de uno de los clásicos absolutos del cine, “El ciudadano”, de Orson Welles. En la charla, Raab le habló a Bufalli de un esquema original que tenía del guión, y del que le hizo una fotocopia.

Usándolo de mapa simbólico, Bufalli, al enterarse diez años después (en 1987) de que las cenizas de Orson Welles iban a ser enterradas por su hija y un torero español en Ronda, se lanzó al camino.

Aquí se mezclan la experiencia directa “del camino”, la búsqueda y diálogo con protagonistas del pasado y si no con sus hijos, hermanos o conocidos, en un estilo directo, canchero, comunicativo. A ese hilo en movimiento se van sumando cartas, fichas biográficas (incluso de la Enciclopedia Británica) o momentos de picardía (extracción de documentos aprovechando que su dueño está dormido por el alcohol). Esa mezcla diversa, hace que el lector sospeche en algunos momentos una gozosa novelización de la realidad, disfrazada de tal.

Varios de esos testigos le confirman una y otra vez la teoría de que el guión de la gran película fue todo de Herman J. Mankiewicz, con Welles tratando de birlarlo por completo sin lograrlo. Gracias a eso, los dos pudieron contar con un Oscar. Justamente la figura de Mankiewicz, talentoso, desordenado y autodestructivo, y de su hermano, aun vivo en el momento de la investigación, son dos de los “personajes” más redondos en la recreación de Bufalli.

Mientras avanza en su propósito se le ocurre un clásico truco de periodista: preguntarle a cada uno de aquellos con quienes se cruza: “¿Cuál es su Rosebud?”. Se refiere así al trineo infantil que Kane (metáfora del magnate de la prensa Randolph Hearst) nombraba al morir, como objeto inolvidable, casi místico.

El principal valor del volumen, además de acercar datos de boca de sus propios protagonistas, es el tono cálido, a veces emotivo, a veces irónico, de Bufalli. Otro, su extensión breve, y la ilustración con pruebas (fotos, cartas). El cóctel se sostiene basado en su perfil de saga investigadora, contada como en un diálogo personal.

Esos elementos rinden efectos difíciles de encontrar en otras fuentes, como su visita a Joseph Cotten, o los rebotes de admiración y rechazo que Welles generó en vida, y después de muerto. Incluso averigua con exactitud el costo de la película genial: “737.740 dólares, publicidad incluida”.

 

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