Radio / 2 de marzo de 2012

Radio

Milonga del abandono

“Piel de tango”. Conduce: Dina Emed. Con Paola Ferrería, Sergio Astelli y Carolina Ghio. FM 92.7, la 2×4, sábados de 13 a 15.

Por

Mujer orquesta. Dina Emet, a tango límpio en la 2x4.

Dina Emed, en 120 minutos, realiza reportajes, lee poesías (suyas y de otros), pone al aire 12 tangos, habla sobre la música de Buenos Aires (que conoce) y lee cuentos y textos religiosos (desde la Biblia al Bagada-Ghita). Pero, además, en este ciclo declarado de interés cultural por la Presidencia de la Nación, también canta. Y no sólo tangos famosos, sino algunos de los que es autora. Como si fuera poco, da paso a informativos, tandas comerciales y micros institucionales.

No obstante, a partir de tamaña exposición, surgen dudas. ¿Está obligada a realizar tantas cosas porque se encuentra en una emisora en franca desmejoría? ¿O como en la fábula de Narciso, Dina Med se haya seducido por su imagen radial, enamorada de su propio reflejo en el aire?
Es probable que su personalismo provenga de las fallas de una radio que no puede mejorar la producción de los espacios. Y que ni siquiera puede proveerle un operador fijo (al escucharla parece que siempre hay uno diferente, dato que atenta contra la personalidad del programa). La FM 92.7, que depende del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se encuentra “en obra” y sin programación. Y la batuta de su nuevo director, Baltasar Jaramillo (hombre de teatro e hijo de Soledad Silveyra), aún no se advierte. La conclusión es que la emisora (como suele pasar con las que dependen de organismos estatales), en lo último que piensan es que pertenecen a las voces que la emiten y, sobre todo, a los oídos que las escuchan.

Puede ser, también, que el narcisismo surja directamente del vértigo amatorio de Emed por su trabajo. Ella produce y conduce el espacio desde 1997. Y tal vez no percibe (tampoco lo hacen sus oyentes) que algo suena raro cuando dice, para dar algunos ejemplos: “Ahora, vamos a compartir este poema de mi libro…”. O enseguida: “A continuación, de mi autoría, escucharán este tango que grabé en mi Cd…”
Sin embargo, los méritos de la conductora son evidentes (por supuesto, un programa no es solo un buen conductor, sino un conjunto: producción, sonido, envase, etc.). Sabe escuchar, elige buenos entrevistados, sin tener una gran voz canta con estilo propio acentuando los compases y sabe producir (lo probó en un trabajo sobre el tango y cigarrillo).

En una entrevista con Facundo Cabral (la última que el creador ofreció en Buenos Aires), mostró que sabe balancear una conversación profunda y, a la vez, ilustrarla con música apropiada. Y logró momentos brillantes cuando condujo al cantor a que cuente sus vibrantes encuentros con la Madre Teresa de Calculta.
Y un comentario que no es marginal: “Piel de tango” refuerza la idea de que los sueños tangueros (¿cómo los de muchos argentinos?), más que asentar la utopía en el futuro, la ubican en el pasado. Y da la impresión de que la audiencia de la 2×4 quisiera volver a Eduardo Arolas, y regresar a las figuras que la iluminaron y ya no están disponibles, como Antonio Carrizo (enfermo) o Gogo Safigueroa (un sabio del tango, fallecido en el 2008).

 

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