Restaurantes / 9 de Marzo de 2012

restaurante

El encanto de lo simple

“Au Bar-Good Food & Coffee”. Juncal 1891. 4813-9757. Reservas. Tarjetas. Delivery. Fiestas. Lunes a domingo, $ 20/60, sin vino.

Por

La metamorfosis de los espacios casi siempre depara sorpresas, por ejemplo, donde estuvo una peluquería durante muchos años, acaba de nacer un sofisticado local gastronómico con una carta sorprendente: desayunos y tés, sándwiches, tartas, ensaladas, tapas y picadas (de 18 a 20), además de “desserts”, tortas, cafetería y tés, bebidas sin alcohol y, con alcohol, platos del día, etc. En un espacio comprimido (pero milagrosamente cómodo), existen más o menos 30 lugares entre el salón y la vereda, iluminados por buenas y grandes fotos de celebridades del cine francés de los `60. La onda es tranquila, frecuentado por gente sola, parejas y las clásicas reuniones de cuatro ejecutivos, y se extiende hasta altas horas de la noche. Los creadores del lugar son el joven y dinámico Diego Gaona (periodista y conductor de televisión e ingenioso empresario gastronómico, “Onna Catering”, etc.) y el veterano Carlos María Esnal (“Katrine”, “Armani Café”, “Colección Fortabat”, “Chandon Bar”), profesionales en la materia.
Como sucede normalmente en los locales gastronómicos, van surgiendo estrellas (o sea: propuestas exitosas), para el caso el “shot de bocconcino”, que es una versión original del popular queso y dulce: una mousse de dulce de leche natural mezclado, en partes iguales, con crema más merengue italiano, a la cual se le suman los quesos boconccini cortados por la mitad y decorados con dulce de leche natural y hojas frescas de menta. Este imaginativo bocado, así como otros –ejemplo: el triffle de chocolate– van variando y creciendo con los días, tales como la canasta de horneados (scons, muffins, pain au chocolat, croissants); jamón crudo con tomates confit, rúcula y tapenade en pan de baguette; tartas de calabaza, espinaca y parmesano en fina masa brissé; couscous de langostinos; canasta de empanadas salteñas; cheese cake con frutos rojos; más cafetería, bebidas sin alcohol, jugos, cervezas y vinos, buena jarra de clericó, etc.
Es agradable que reverdeciera un estilo de local que llegó a ser un símbolo de Buenos Aires y, también, de otras ciudades del país. La instalación histórica de los almacenes de campo y de ciudad ayudó considerablemente a la difusión de alimentos, cocinas, maneras de comer y, también, de alimentar a los habitantes. A ello se sumó la incorporación al menú de platos que trajeron los inmigrantes y las combinaciones que se hicieron con los criollos, que hoy son la base de la cocina porteña pero también de toda la Argentina. Esto condujo a generar una “cultura alimenticia” de envergadura, más allá de los desequilibrios que existieron y, lamentablemente, existen aún. La sofisticación de la oferta de “Au Bar”, cubre ese amplio manto criollo/europeo del cual disfrutamos hoy, y que por lo visto crece, gracias a la curiosidad nacional por recetas, cocina, platos locales y del mundo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *