Costumbres / 9 de Marzo de 2012

Museo Fortabat

El futuro de la colección

La muerte de la empresaria y mecenas plantea interrogantes sobre el destino de sus obras. El desafío de mejorar los puntos débiles de la exhibición.

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Las personas que tienen plata no hacen lo que quieren todo el tiempo. Cuando inició su romance con Alfredo Fortabat, a Amalia Lacroze Reyes la “alta sociedad” no se lo perdonó fácilmente; después de todo ambos estaban casados y él era 27 años mayor que ella. Se casaron varias veces en diversos países (en la Argentina, hasta la presidencia de Raúl Alfonsín no hubo divorcio), pero aún en la década del ‘60 había quienes murmuraban hipócritamente detrás de sus espaldas; claro, hace rato que cambiaron las costumbres.

Tampoco le fue fácil llevar a cabo el proyecto de compartir su colección de arte con el público. Entre la concepción del proyecto a fines de los años ’90 y la inauguración de la Colección Amalia Lacroze de Fortabat, la empresaria del cemento debió vender Loma Negra en el 2006 (en 1.025 millones de dólares a una empresa brasileña), además de campos y algunas valiosas obras de arte. Lo reconoció ante la prensa, en octubre del 2008, cuando inauguró su Colección: “Finalmente, tuve que vender”.

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