Política / 16 de marzo de 2012

Caso Ciccone

Guerra judicial del Boudougate

Por qué el juez cree que la causa carece de sustento. Detalles de su encuentro con el vice. Las cartas en la manga del fiscal.

Boudou no sabe de qué lado puede venir el próximo golpe. Su peor frente es el interno. Dentro del Gobierno hay varios que lo detestan.

Amado Boudou entró caminando, como si fuera uno más. El vicepresidente en persona apareció el martes 13 cerca de las 15 y subió hasta el 3º piso de los Tribunales de Comodoro Py. Tocó la ventanilla de la Secretaría del juzgado de Daniel Rafecas y aguardó a ser atendido. Al lado estaba su abogado, Eduardo Durañona, quien esa misma mañana había hecho la presentación formal. Boudou se encontraba allí para ratificar la denuncia personalmente, como si fuera uno más, y no por escrito como suelen hacer los funcionarios.

Pero no es uno más. Es la persona que protagoniza desde hace semanas todos los diálogos de pasillo en Tribunales entre jueces y fiscales. El secretario abrió la puerta y se sorprendió. Boudou pareció entender la expresión de desconcierto y concedió la explicación que todavía nadie le había pedido: “Vengo en persona porque quiero aportar datos que tienen que ver con mi clave y mi casilla de correo electrónico. Hackearon mi cuenta de correo, hay respuestas a mails que yo nunca mandé. Voy a aportar información privada y no quería que lo hiciera otro por mí”.

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