Clásica / 4 de Abril de 2012

clásica

Música desde el fin del mundo

Concierto de apertura del Festival Internacional de Música Clásica de Ushuaia. Con la Orquesta del Festival, dirigida por Jorge Uliarte. Solista: Vitaly Pisarenko (piano). Obras de Chaikovsky y Scriabin. Hotel Las Hayas. Ushuaia.

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Cada año, al comenzar un nuevo otoño, Ushuaia se transforma en un punto de encuentro de músicos provenientes de diferentes partes de la Argentina y del mundo. Todos ellos se dan cita para formar parte de un festival que, además de haberse consolidado como un auténtico acontecimiento musical, ya se convirtió en un patrimonio de la comunidad fueguina. Desde sus comienzos, produjo un enorme impacto social y cultural en la ciudad. Fue por iniciativa de sus organizadores que se creó allí el Coro del Fin del Mundo, la primera agrupación coral estable dedicada al repertorio clásico en Tierra del Fuego.
Por otra parte, si bien la sede principal de los conciertos es el Hotel Las Hayas, el festival fue diversificando su perfil y sus objetivos. En la edición de este año, planteada como un homenaje en conmemoración del trigésimo aniversario de la Guerra de Malvinas, se incluyen conciertos populares con entrada libre, en ámbitos como el Polideportivo o el Presidio de la ciudad. También, como parte de la tendencia a la integración entre el festival y su comunidad, se impulsó la realización de clases magistrales a cargo de algunos de los artistas internacionales que llegaron para brindar conciertos. Muchos de los alumnos serán chicos que, en gran medida,  descubrieron el mundo de la música clásica a partir del desarrollo y del crecimiento del festival.
La apertura de esta nueva edición tuvo como protagonistas a la Orquesta el Festival de Ushuaia y al pianista ruso Vitaly Pisarenko. Con un impecable despliegue técnico y con asombrosa naturalidad, Pisarenko fue la gran figura del Concierto para piano y orquesta Nº1 de Chaikovsky, sobresaliendo particularmente en los momentos de mayor virtuosismo del tercer movimiento. Dirigida por Jorge Uliarte, la orquesta tuvo un comienzo poco afortunado, con algunos desajustes en los bronces. Pero, después del intervalo, Uliarte y los músicos lograron un sonido homogéneo y depurado en la Sinfonía Nº2 de Scriabin. Con especial lucimiento de las cuerdas, la sinfonía sonó tan intensa como emotiva, y constituyó un cierre inmejorable para el primero de los conciertos de esta nueva edición del festival.

 

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