Deportes / 27 de Abril de 2012

Turf

Un negocio que sigue al galope

Aunque ya no convoca multitudes, hay otras oportunidades para ganar plata a caballo.

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El rito vernáculo se repetirá este martes, 1º de mayo, en una de las cinco citas con más adrenalina del calendario, el Gran Premio República Argentina: entre 40 mil y 50 mil personas peregrinarán hacia el santuario del turf nacional, el hipódromo de Palermo, para seguir en estado de ebullición a los mejores caballos latinoamericanos de tres años o más. Y también, por supuesto, para apostarles. Habrá millones de pesos en juego. ¿De qué hablamos, y de cuánto hablamos, cuando hablamos de carreras en el siglo XXI?
Apuestas. Aunque un escalón debajo del Carlos Pellegrini (con sede en San Isidro) y el Gran Premio Nacional (también en Palermo, pero con fecha en noviembre), el República Argentina se consolidó en los últimos años como un día de masificación burrera en el que, además de la oferta central, se corren otros cinco Grandes Premios, todos de nivel internacional. La organización anunció un premio impactante para el ganador del República Argentina, 900.000 pesos, aproximadamente el 10% del total del dinero que se moverá en la jornada completa. En el Gran Premio Latinoamericano de Jockeys Clubes, corrido en marzo en Palermo, los apostadores dejaron en tesorería unos nueve millones de pesos. Esa cifra, aseguran los expertos, se repetirá este martes.

El turf, aunque lejos de sus décadas esplendorosas, resiste como negocio en la fidelidad de sus seguidores y en su sincronía con los tiempos modernos: si el fanático no se acerca al hipódromo, el hipódromo se acerca al fanático en forma de agencia barrial. Es muy probable que al día siguiente del República Argentina, en la reunión de todos los miércoles en San Isidro, no se congreguen más de mil fanáticos al norte del Gran Buenos Aires, pero las tribunas semivacías no serán un impedimento para que, como cada jornada de entre semana, se apueste un mínimo de dos millones y medio de pesos. De martes a viernes, la aparente dualidad entre hipódromos raleados y el altísimo flujo de dinero en juego sobrevive gracias al fuerte movimiento que se registra en las agencias de carreras diseminadas por todo el país, en las que se concentra el 70% de lo recaudado. Si el fútbol resiste amparado en la TV, el turf lo hace de la mano de las agencias.

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