Teatro / 11 de mayo de 2012

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Madre hay una sola

“Conversaciones con mamá”, de Santiago Carlos Oves. Con Luis Brandoni y Pepe Soriano. Dirección: Santiago Doria. Multiteatro, Corrientes 1283.

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Un curioso recorrido debió hacer esta pieza teatral hasta llegar a la cartelera porteña. Aunque su autor, el guionista y director de cine argentino Santiago Carlos Oves, la escribió para la escena, se terminó convirtiendo en su quinta película, y se estrenó en el 2004.
Alcanzó inmediata repercusión internacional al retratar el vínculo de una madre de 82 años y su cincuentón hijo. “Se trata de un largometraje que pretende enaltecer las virtudes de la ancianidad, apuntando a una sociedad que por lo general ignora que en la sencillez de su sabiduría está la profundidad de la vida misma”, explicó entonces Oves. También intentaba mostrar la Argentina en esas épocas de crisis, con seres anclados en lo que fue un pasado aparentemente más opulento del país.
Hasta que el dramaturgo catalán Jordi Galcerán –aquí muy conocido por “El método Grönholm”– decidió adaptar la historia para el teatro español.
Finalmente, el productor y guionista argentino Fernando Castets, habitual colaborador de Juan José Campanella, optó por volver a las fuentes, pero con una versión más actual y, sobre todo, original. Ya que quienes encarnan a los personajes del hijo y su mamá son, respectivamente, Luis Brandoni y Pepe Soriano (en su segundo rol femenino, el primero fue “La nona,” de Roberto Cossa).
La trama es sencilla: un mediodía soleado, la anciana recibe la visita inesperada del único retoño. Ya casado, con dos hijos, una amplia casa, dos autos y una suegra insufrible, parece no tener problemas económicos. Pero la empresa, en la que trabajó durante cuarenta años, lo despide y debe comenzar a reducir sus gastos y buscar nuevo sustento. Lo cual implica vender el departamento donde vive la progenitora, que sobrelleva su vejez con dignidad. Al punto que incluso tiene un novio, trece años más joven, con quien desea convivir. A la modestia de la trama, con diálogos teñidos de humor y picardía y esa sola situación estirada, se opone la estatura de dos de nuestros más grandes intérpretes: la proverbial autoridad y solvencia de Brandoni más una entrañable, deliciosa, medida composición de Soriano.
Es una propuesta ideal para todas las edades, en especial para aquellos que peinan canas, quienes encontrarán el eco de sus propias conversaciones familiares y no podrán dejar de sonreír.

 

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