Personajes / 18 de mayo de 2012

Liliana Pagnotta (56)

“Ya no hay fragancias para toda la vida”

Maestra perfumista, diseñó el perfume del primer hotel con aroma de la cadena Orient Express en Cusco. Incas, viajes y el jazmín turco.

Si juntaba kantuta, hojitas de muña, chachacoma, una flor amarilla silvestre más un floripondio y los apretaba, iba a oler lo mismo que el Inca al entrar al Valle Sagrado

Recordamos un 5% de lo que vemos, 2% de lo que oímos, 1% de lo que palpamos, 15% de lo que degustamos y 35% de lo que olemos. Poderosa memoria olfativa que nos lleva de vuelta a la infancia cada vez que una tostada se quema demasiado. ¿Por qué un olor dispara la evocación directa e inmediata? Los científicos se preguntaron durante mucho tiempo cómo logramos recordar los olores a pesar de que cada neurona olfatoria sobrevive apenas unos 60 días y una célula nueva la reemplaza. La razón estaría en que lo que olemos pasa directamente desde la nariz al sistema límbico, la zona del cerebro donde radican las emociones más primarias: no pasan por el córtex, es decir, por la zona más racional. Tal vez por eso mismo, el lenguaje del perfume sea instintivo, complejo y metafórico, aunque su fabricación mueva millones y una buena “nez” gane fortunas.
Noticias: ¿Ser “nariz” es lo mismo que ser perfumista?
Liliana Pagnotta: Sí, aunque el término perfumista se asocia más al que trabaja con perfumes y “nez” se usa para el creador. Son pocas las casas de moda que hoy conservan sus “narices”. Chanel, Dior, Jean Patou y Guerlain tienen su “inside perfumist” pero es muy caro. Les resulta más rentable encargar sus fragancias a una de las cinco empresas del mundo dedicadas a la producción de materias primas, que cuentan con un equipo de perfumistas dedicados a los proyectos, es decir, a diseñar perfumes.

Más información en la edición impresa de la Revista Noticias.

 

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