Televisión / 4 de Junio de 2012

Tv

Pornofamilia

Condicionados. Unitario. Miércoles a las 23, por El Trece. Elenco: O. Martínez, S. Silveyra, L. Brédice, F. Posca y elenco. Guión: M. Carnevale. Producción general: A. Suar. Dirección: M. Carnevale y S. Pivotto.

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Para los que vieron “Boogie nights” (y si no, háganlo), la apertura de “Condicionados” seguramente les habrá recordado la película de 1997 de Paul Thomas Anderson (el de “Petróleo sangriento”, entre otras), donde vemos el recorrido de un director de cine porno (Burt Reynolds) y su pareja actriz porno (Julianne Moore) desde su apogeo en los setenta hasta la crisis y reconversión en la siguiente década. Pero todo ese maravillosamente filmado, “cof cof”, montaje, no es más que un escenario posible para contar cómo un don singular –en este caso, el pene proverbial de un adolescente (Mark Wahlberg)– interviene en la historia. Sin comparaciones valorativas ni estéticas sino como asociación libre de –ejem– puntos de contacto en el nuevo unitario de Pol-ka para El Trece, la pornografía juega ese rol de envoltorio en cuyo centro hay una familia y su circunstancia.

Más o menos como nuestro rey del género Víctor Maytland, en la ficción vemos al director y productor Dicky Cocker (Oscar Martínez) y su mujer Lorna (Soledad Silveyra), la ex protagonista estrella de sus películas en los ochenta. Pero el brillo se esfumó y la decadencia los está cercando: hace rato que no tienen un éxito y a nivel personal, surfean entre el amor que fue y el actual hartazgo. Son padres de dos hijos, Charo (Julieta Zylberberg), que atiende un sex shop en la casa, y Darío (Guillermo Pfening), enfrentado con su padre por intentar renovar el negocio. Encima, a la familia le cae otra integrante, Paloma (Ángela Torres), de once años, una hija extramatrimonial del director, siempre apoyado por Bebe (Favio Posca), su amigo y colaborador. A la búsqueda de una actriz que los salve de la quiebra, aparece Yael (Bárbara Lombardo), una streapper que aspira a convertirse en la nueva porno star, y reaparece Darling (Leticia Brédice), que supo ser figura en el rubro y que ahora vuelve de España en busca de trabajo.

Bienvenido entonces un unitario de Pol-ka que presente, como el año pasado con “El puntero”, otro modelo familiar distinto del de la clase media promedio, tanto en su versión psicoanalizada como en la barrial, una familia donde el sexo es el pan de cada día y donde mamá no cocina tortas sino practica sexo oral ante las cámaras. Aunque pueda caerse en algún cliché, aunque el abordaje del tema sea apenas un gancho, ampliar la mirada siempre será democrático y saludable.

Dos cosas: la musicalización, a cargo de los Alejandros Alem y Parysow (que en “Boogie nights” es fundamental); y el subrayable trabajo de Silveyra, expuesta por completo como esta veterana sex symbol, animal print explícita, pelo abultado y labial corrido, una mujer harta de su vida, un personajón que la actriz aprovecha para hacernos, claro, la fiesta.

 

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