Opinión / 6 de Junio de 2012

FILOSOFÍA

El poder del relato

El discurso que opone un “nosotros” a un “ellos” es la base de la narración política. Por qué el pueblo solo se une cuando se divide.

Por

Presidentes. Cualquier proyecto político se propone como la liberación de un pasado injusto y la conquista de un futuro mejor.

Ustedes deben haber oído más de una vez exclamaciones como esta: “¡Basta, terminemos con…!”, completadas, según los casos, con expresiones como la especulación, la explotación, la corrupción, el libertinaje, la violencia o el autoritarismo… Y si las oyeron, habrán reconocido seguramente un fragmento de discurso político. El asunto consiste en comprender por qué. Y la respuesta no es difícil.

Observen un poco la frase. Ahí aparece un orador que se dirige a “nosotros” para proponernos cambiar una situación actual que estaríamos padeciendo. Y aunque nuestro enunciado mínimo no llegue a explicitarlo, ese orador no va a tardar en atribuirles la responsabilidad de esa situación a “ellos” (los especuladores o los explotadores o los corruptos o los libertinos o los violentos o los autoritarios). Todo relato político presenta entonces un antagonismo entre nosotros y ellos, entre el pueblo y sus enemigos, y propone el cambio de una situación: la ruptura, digamos, entre el presente y el futuro. Todo relato político anuncia así el fin de un “statu quo” y el advenimiento del pueblo liberado.

 

4 comentarios de “El poder del relato”

  1. Frente a estos hechos nace nuestra responsabilidad de responder por el futuro del PAIS; por lo que nos quedan dos caminos: Un conformismo mediocre que no ofrece siquiera una aleatoria tranquilidad presente, ni asegura una realidad futura; o bien nos queda adoptar el camino de la lucha, que si bien impone sacrificios puede alcanzar soluciones y honras.

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