Costumbres / 22 de Junio de 2012

Romances y poder

La maldición del Palacio del Eliseo

Ningún presidente francés está a salvo del escándalo matrimonial. La leyenda dice que la residencia oficial es la culpable. Casos históricos y la crisis de Hollande. Fotos.

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En el Palacio del Elíseo viven los presidentes de Francia desde el año 1848. Testigo de aventuras amorosas, divorcios, enfermedades y tragedias familiares. Los franceses creen que castiga a quienes moran en él.

El martes 12 de junio, poco antes de mediodía, Valérie Trierweiler ingresó -sin golpear la puerta-  al despacho presidencial, donde François Hollande estaba reunido con un pequeño grupo de personas. “Le diste tu apoyo oficial a Royal sin decírmelo. Ahora vas a ver de lo que soy capaz”, bramó, sin preocuparse por la presencia de testigos. Poco después, a las 12.45 horas, un tweet partía de la cuenta de la compañera sentimental del presidente francés y llegaba a todas las redacciones de la prensa francesa.

En un mensaje de 114 caracteres, formulaba votos por la victoria electoral de Olivier Falorni. Ese socialista disidente era el rival de Ségolène Royal por una banca de diputado en la ciudad de La Rochelle, el domingo 17 de junio: “Ánimo a Falorni, que ha hecho un esfuerzo meritorio y que lucha desinteresadamente junto a los habitantes de esa región desde hace tantos años”, escribió la actual primera dama.

La Rochelle era, en verdad, un escenario de confrontación personal entre los tres protagonistas del conflicto. Ségolène Royal decidió presentarse en esa ciudad atlántica -que nunca fue su circunscripción-  para enviar un mensaje a la pareja Hollande-Trierweiler y vengarse de Falorni.

Ese dirigente, gran amigo de François Hollande, facilitó en ese puerto los amores clandestinos del actual presidente cuando aun compartía su vida con Ségolène. Incapaz de controlar sus reacciones cada vez que se trata de su rival, la primera dama no soportó el aval del presidente a Royal. Cuando Hollande dio su apoyo oficial a su ex compañera, Valérie Trierweiler lo acusó de “deslealtad” con Falorni, según afirman amigos de la periodista.

Sin pensar en el daño que provocaba a los esfuerzos del jefe del Estado por presentarse como un “presidente normal”, redactó ese tweet fatal que rápidamente se convirtió en una auténtica bomba política.

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