Arte / 6 de julio de 2012

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Efectos especiales

Marta Minujín en Fundación Telefónica. Arenales 1540. Gustavo Bonevardi en Fundación Alon. Viamonte 1465.

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Distintas razones y momentos impulsaron a Marta Minujín y Gustavo Bonevardi a realizar en Nueva York obras que dejaron una marca en esa ciudad, constituyéndose en hitos artísticos y sociales; ahora a consideración del público a través de dos muestras en Buenos Aires.

En la bien merecida retrospectiva de Marta Minujín en el Malba (2010) se presentó como pieza testimonial el modelo original de “Minuphone”, restaurado por Telefónica. Se trata de una aparentemente convencional cabina telefónica –creada por la artista en 1967 y construida con la colaboración de un ingeniero de Bell Company– que producía efectos especiales al establecer una comunicación telefónica. Fue instalada en la neoyorquina Howard Wise Gallery, pero hasta hoy nunca había funcionado en la Argentina.
Ahora, Minujín está viendo su sueño convertido en realidad ya que en el Espacio Fundación Telefónica se presenta la cabina original de 1967 y la copia contemporánea de exhibición 2010-2012, que funciona produciendo siete efectos especiales al entablar una comunicación urbana. La autora de estas líneas comprobó las sensaciones que produce la mítica cabina de teléfono público, maravillada con la experiencia lúdica que propone la artista. “Minuphone” es un logro extraordinario de la precursora y audaz artista, que supo reconocer tempranamente la importancia de los medios de comunicación y de la tecnología en la vida de todos.

En la copia actual de “Minuphone”, creada por expertos convocados por Fundación Telefónica, nuevamente la artista pide la participación e interacción del espectador, que percibirá cambios de luces, brisas, ascenso de agua coloreada, deformaciones de la voz, juego con papel foto-sensible, transmisión de la imagen del hablante a un monitor en el piso de la cabina, y la toma de una foto del mismo. La pieza podrá visitarse, con guías, a partir del próximo 20 de julio todos los miércoles, jueves y viernes de 18 a 20.
Por su parte, Gustavo Bonevardi, hijo del artista cordobés Marcelo Bonevardi, es uno de los creadores del potente y etéreo monumento instaurado en Nueva York tras el ataque terrorista al World Trade Center, el 11 de septiembre del 2001. La instalación lumínica “Tribute in Light” (Homenaje de luz) fue colocada cerca del sitio donde habían estado las Torres Gemelas. Se trata de dos proyecciones –con 88 reflectores que irradian potentes rayos hacia el cielo– que cada 11 de septiembre, desde el 2002, se encienden y diseñan sendas columnas verticales de luz, recreando las siluetas de los edificios derribados. Las luces subrayan la ausencia, rinden homenaje a las personas que allí murieron, restauran el horizonte de Manhattan y son “una desafiante declaración de la capacidad de recuperación de los neoyorquinos y la humanidad”.

Artista y arquitecto, Gustavo Bonevardi –nacido en Nueva York de padres cordobeses– exhibe en Fundación Alon fotografías, diagramas y archivos relacionados con este homenaje de luz. Además, presenta esculturas, dibujos, acuarelas, que giran en torno a la memoria y el lenguaje, fragmentado, descalabrado, restaurado, y el gigantesco trabajo “Laberinto de diez mil flores”, una instalación en plaza Shenzhen, China, desarrollado y documentado en colaboración con John Bennett.

 

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