Personajes / 6 de julio de 2012

Adelanto entrevista

Julieta Kemble: “Mi padre era muy completo”

La ex modelo editó dos libros con las críticas sobre arte del artista plástico Kenneth Kemble. Imagen engañosa y pasión maternal.

Relación entrañable. Julieta en el Malba, ante un cuadro de su padre.

La herencia es evidente. No solo es la misma mirada, sino también la exacta pasión y compromiso ante la vida. Julieta Kemble (40) no pinta ni escribe, pero el legado de su padre, el artista plástico Kenneth Kemble, ha ido mucho más allá de su innegable belleza. De apariencia casi frágil, le basta abrir la boca para derribar cualquier prejuicio de liviandad. Al igual que su padre, la suya es una actitud despierta, atenta al mundo y con opiniones firmes.

Inquieta, su búsqueda vocacional la llevó de sus recordados años en el modelaje a carreras tan disímiles como Economía, Periodismo, Teatro e Historia del Arte. Y si bien no ejerce en ninguno de esos campos, los proyectos que la ocupan retornan al origen mismo de su esencia: revalorizar el legado de Kemble. En la última edición de ArteBA presentó dos libros ( “Entre el pincel y la Underwood” y “Escritos Kenneth Kemble. Prólogos, artículos, entrevistas. 1961-1998”) con textos y críticas de arte realizadas por su padre en el diario “The Buenos Aires Herald”.

Julieta Kemble: Yo siempre sentí que la obra de Kemble no se agotaba en su pintura, y esto tiene que ver con completarlo. Falta mucho por descubrir de él, y la escritura es un nuevo aspecto, no conocido. Mi padre era una persona muy completa y muy rica. Edité otro libro sobre su obra en el 2000, y cuando me junté con personas que participaron en él, surgió la idea. Comenzó a decantar cuando Justo Pastor Mellado, un crítico de arte chileno, se dedicó a una intensiva investigación del archivo de Kemble durante 10 días. Al final, me dijo que no había nada que pensar, que el material estaba ahí, listo.

Noticias: ¿Los financió usted?

Kemble: No completamente. Presenté ambos en Mecenazgo (N. De R: un régimen de promoción cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) y el primero me lo financió parcialmente YPF antes de la debacle, y el segundo Aeropuertos Argentina 2000, también en parte. El resto del dinero lo puse yo. Luego el Malba quiso colaborar con su fondo editorial y la Fundación Espigas dio su aprobación. Todo eso avala el proyecto, e implica que no es solo la hija de un artista que publica las cartas, le da rigor específico.

Lea la entrevista completa en la edición impresa de la revista Noticias.

 

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