Costumbres / 6 de julio de 2012

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¿Quiénes son “tóxicos”?

El término parece describir tan bien la influencia de una mala relación que los autores de autoayuda se pelean por él. Su significado.

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Conflictos. Peleas, malestar, angustia son síntomas de una relación nociva y perjudicial que se puede aprender a manejar.

Enfermas, disfuncionales, problemáticas, retorcidas y, por supuesto, peligrosas. Las relaciones entre los seres humanos supieron ser todo eso hasta que cambiaron, no para mejorar, sino para reconceptualizar su dificultad. Ahora, son “tóxicas”. El mundo está lleno de gente que necesita rehabilitación.

No es difícil, así las cosas, entender la receptividad que ha tenido “Gente tóxica”, el libro del psicólogo y pastor Bernardo Stamateas, que es la referencia más obvia cuando se habla de toxicidad en las relaciones interpersonales. Pero, tal como postulaba Borges, un escritor puede crear a sus precursores. La especialista norteamericana en comunicación Lillian Glass, de visita en Buenos Aires para presentar su libro titulado en castellano “Hombres tóxicos – Diez maneras de identificar, tratar y recuperarse de los hombres que nos hacen la vida imposible” asegura que fue ella quien acuñó la frase “gente tóxica”, en su libro “Relaciones tóxicas: 10 maneras de tratar con personas que te complican la vida” (1995, traducido al español en 1997).

“Stamateas violó mi marca registrada. Ese tema está ahora en manos de mis abogados”, expresó Glass a NOTICIAS, aunque aclaró: “Nunca dije que él hubiera copiado mis ideas. Estoy diciendo que violó el uso de mi marca registrada, no mi ‘copyright’. No leí el libro de Stamateas, en absoluto. Entiendo que presenta el material como un hombre del clero, mientras que yo presento el mío como un punto de vista más práctico, dado que pasé miles de horas trabajando con pacientes y clientes en este tema”.

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