Televisión / 13 de julio de 2012

Tv

Ojos que no ven

“La voz argentina”. Concurso de talentos. Domingos a las 22, por Telefe. Conducción: Marley. Coach: Axel, Soledad Pastorutti, Puma Rodríguez y Ale Sergi-Juliana Gattas. Dirección: Fernando Emiliozzi.

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Otro concurso más. Otro montón más de expectativas, globos inflados, hinchadas de pueblitos lejanos y jurados histriónicos. Otra bolsa enorme de lágrimas, padres lastimeros, chantas todoterreno y vergüencita espolvoreada. Todo eso para llegar a un ganador del que poco trasciende en el futuro (mucho más “notoriedad” han alcanzado los participantes de “Gran Hermano”, donde nadie está obligado a mostrar ningún talento), aunque la espuma instantánea sumada a la promesa de discos y lanzamiento artístico siempre estarán ahí, surtiendo su efecto cíclico.
Y, sin embargo, “La voz argentina” se mueve. Porque al mismo cóctel, le cambiaron algunos ingredientes y el resultado tiene otro sabor. Por supuesto que recuerda a sus parientes, que escuchar al omnipresente Marley decir una vez más “couch” ya provoca urticaria y que sería un acto temerario animarse a apostar por el destino profesional de los participantes. Pero este nuevo “reality” o “talent show” producido por Telefe –adaptación del formato holandés “The voice”, repetido en multitud de países y que en los Estados Unidos va por la segunda temporada por la cadena NBC–, demuestra que la televisión está hecha de un elástico indestructible.

En primer lugar, incorporó la corrección política como parte del juego. Este jurado de “coach” no conoce a los participantes, no sabe sus historias y, lo más importante, cuando cantan está de espaldas. Si gusta de esa voz, cada uno de los integrantes del jurado toca un botón, se da vuelta y recién ahí se encuentra con la sorpresa del aspecto de ese o esa cantante a quien solicitará para su equipo. Por lo que la competencia, al menos en esta instancia inicial, se plantea entre los famosos expertos por lograr quedarse con un buen equipo y no entre los participantes ni contra su perfomance. El objetivo es que después de estas audiciones a ciegas, se conformen cuatro equipos de 17 cantantes, cada uno a cargo de un coach, que pasarán a competir en batallas hasta llegar al ganador que se llevará el contrato discográfico con Universal Music.

Otro hallazgo es el nivel de los participantes, que por lo visto en los dos primeros programas es muy bueno además de que, observación al paso, la mayoría eligió cantar temas en inglés. En cuanto al jurado/coach, integrado por los cantantes profesionales José Luis Rodríguez, Soledad Pastorutti, Axel y Ale Sergi y Juliana Gattas, del grupo Miranda!, resulta una mezcla interesante por lo ecléctica y, en promedio joven, lo que la torna también más empática, menos dictatorial. Por su parte, a Marley se lo vio junto a los acompañantes del concursante pero en una sala fuera de escena y, en off, presentando las historias de cada uno, un recurso emotivo siempre transitado pero que solo conoce el espectador. En el juego, la única información válida es la voz, una consigna que hoy y en televisión es un gancho perfecto.

 

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