Costumbres / 20 de Julio de 2012

Alta costura

La burbuja de la moda

A pesar de la crisis y la democratización del estilo, las grandes pasarelas de París siguen marcando tendencia. Show, marketing y divos.

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Las colecciones de alta costura para la temporada 2012-2013 se presentaron días pasados en París. La novedad: Raf Simons es el nuevo diseñador de Dior, que reemplaza a la estrella John Galliano.

Marcar tendencia, ser referente para que el resto de los mortales copien estilo y look. Vender (a pocos) y mostrar (a todos) un mundo de ilusión. Reinar. La alta costura es una imponente industria que mezcla el glamour y la frivolidad con el saber artesanal y artístico de algunos pocos iluminados. Y París es su meca. Dos veces por año, las grandes marcas de la moda participan de la Semana de la Alta Costura. Para estar, hay que ajustarse al corset de las formalidades impuestas: cada firma tiene que organizar showrooms privados para sus clientes vip, está obligada a contar con un atelier en París donde trabajen al menos 15 personas en jornada completa, debe presentar la colección a la prensa especializada y esta tiene que estar compuesta por al menos 35 outfits, tanto para el día como la noche. La presentación del Otoño-Invierno 2012/2013, los primeros días de julio, no defraudó: un derroche de lujo, con colecciones que contrastan frente al contexto de crisis actual y fuertes apuestas de marketing. Lo que se dice, una cátedra del show.

Qué noches. Donatella Versace abrió el desfile con estampados, pedrería y efecto glaseado. Su leitmotiv fue el mundo del tarot y convocó para la ocasión a celebrities como las actrices Jessica Alba, Christina Hendriks, Elizabeth Banks, Jennifer Lawrence y Milla Jovovich. Aunque el pico de expectativa lo tendría Dior: después de una transición de un año sin director artístico, acaba de entrar en escena el modisto belga Raf Simons, de 44 años. Lo hizo bajo la promesa de captar y plasmar el estilo exacto de Dior, lo que permite reacomodar el tablero y despegar de la preponderancia que tenía la figura de John Galliano quien, si bien supo sostener el imperio por más de una década, sumió a la etiqueta en el desprestigio después de sus dichos antisemitas.

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