Restaurantes / 3 de agosto de 2012

resto

Emocionar antes que alimentar

“Billinghurst Restó”. Mendoza 5468, Villa Urquiza. 4524-0224. Cocina mediterránea de autor. Abierto lunes a sábados desde las 20:30. Reservas. Principales tarjetas. $ 130.

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Hay un placer especial en encontrar un buen restaurante en un lugar alejado de los polos gastronómicos tradicionales. Da una sensación de hallazgo, de secreto develado solo para uno. Así se siente una cena en “Billinghurst”, el bistró del chef Luciano Ratti en Villa Urquiza. Allí la calle Mendoza es un boulevard empedrado, y sobre él se encuentra este pequeño local en dos plantas, de frente vidriado, paredes rojas y piso de cemento, donde reina un clima de calidez e intimidad.
Luciano Ratti recorrió un largo camino en la cocina de grandes hoteles como el Intercontinental y el Emperador, hasta que decidió independizarse y abrir su propio restaurante para crear a sus anchas. Además de cocinar, Luciano pinta y sus cuadros cuelgan de las paredes de “Billinghurst”, convirtiendo este lugar en un auténtico reducto de inspiración personal. En la cocina también se nota el arte. Los platos, de tendencia mediterránea, una de las más familiares para el paladar argentino, se atreven sin embargo a jugar con los ingredientes y los sabores, logrando resultados interesantes y originales.

La carta de “Billinghurst” respeta los productos de estación, es decir que cambia cada tres meses, aunque algunos clásicos se mantienen a pedido del público. Las entradas favoritas son el pâté de foie, queso brie y mermelada de cebollas sobre pan de campo y la polenta gratinada con fondue de tomates, queso de cabra y albahaca; pero además probamos una exquisita novedad del menú de invierno, la tarta de langostinos con hinojos y olivas negras. Dentro de los platos principales las estrellas son el dúo de lomos con hongos y papas rotas al romero, el papillote de merluza con papas y vegetales salteados y los audaces malfatti de apio, ricota y nuez, con salsa de queso azul y pasas. En esta temporada se suman nuevos platos, como el pollo arrollado con tomates secos y acelga sobre lentejas en crema de ajos tiernos, la bondiola de cerdo con humita picante y repollo y el risotto de zapallo y verdeo con almendras, entre otros. Como en toda cocina de autor, no es raro también que haya platos fuera de la carta, inspiración del chef, que a veces se aventuran a tierras más lejanas, como en el caso de los ravioles de cerdo estilo oriental. De postre hay propuestas populares como el crumble de manzanas con helado de vainilla y el panqueque de dulce de leche, y otras más pensadas como la créme brûlée de café al oporto. “Billinghurst” ofrece, además, un tapeo para dos personas que incluye ocho platos en pequeñas porciones, para probar un poco de todo. Acompaña la experiencia una buena selección de vinos, a buenos precios, y un servicio eficiente.

En un pizarrón del lugar se lee: “Emocionar antes que alimentar”. Una declaración de principios ambiciosa para un cocinero. Luciano Ratti y su equipo no se rinden en la búsqueda de una cocina creativa pero que no traiciona el gusto del público, una cocina que sin dudas despierta emociones.

 

3 comentarios de “Emocionar antes que alimentar”

  1. Es un lugar altamente recomendable. La comida es riquísima, la atención muy buena y el ambiente muy cálido…¡¡vale la pena probarlo!!

  2. fuimos a comer de casualidad y nos volvimos sorprendidos, ademas del lugar que super calido los platos excelentes! fuera de lo tradicional! muyyy recomendable! el chef nos saludo en la mesa y todo!

  3. Realmente es un hallazgo, donde se combina placer ,intimidad y excelencia del buen comer.
    Los platos son reflejo de un arte elaborado con pasion.Es altamente recomendable y accesible en precio.

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