Deportes / 3 de agosto de 2012

juegos de londres hot

El poder de seducción de las atletas olímpicas

El negocio de las bellezas olímpicas, de superdeportistas a modelos marketineras. Fotogalería atlética.

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Las más lindas. Según la prensa europea, Luciana Aymar y María Sharapova se disputan el trono de la más hot.

Sensuales y deseadas. Bellas y poderosas. En un abrir y cerrar de ojos sus nombres emergen por todas partes. Porque los Juegos Olímpicos dan trascendencia y no solamente deportiva.

Las olimpíadas modernas comenzaron en 1896, pero recién cuatro años después, en París, se abrieron a las mujeres. En ese momento, apenas fueron once. Hoy constituyen el 40% de los 10.500 atletas en Londres. Y este año, por primera vez en la historia, gracias al ingreso del boxeo al programa olímpico, como los hombres, competirán en todas las disciplinas.

Las estrellas con pasado, presente o futuro en las pasarelas ya no son potestad de los deportes con mayor impacto mediático. Las grandes marcas captan los rostros y los cuerpos de representantes de todos los deportes para publicitar sus productos. Las quieren jóvenes, bonitas y abiertas al destape. Con jugosos contratos logran seducirlas y ellas, estimuladas por los billetes frescos, se atreven a las producciones más osadas.

De Rusia con amor. Maria Sharapova, de 25 años y actual número 3 del mundo, tardó en consolidarse dentro de los courts. Por ello, comenzó esta temporada con dos objetivos claros: recuperar el número uno del planeta tenis y ganar el título pendiente en su carrera: el oro olímpico. Sin embargo, desde que debutó en el tenis es una máquina de facturar. En el 2011 fue la deportista mejor paga del mundo. Según la Revista Forbes, facturó 25 millones de dólares. Entre sus marcas figuran Tiffani, la marca de relojes suizos Tag Heuer, Gatorade, Tropicana, Prince, Canon, Colgate, Land Rover, Sony Ericsson, Cole Haan, Clear, aEvian y Head.

Además, Sharapova es empresaria part-time de alta gama. Cuando no juega, se dedica a diseñar bolsos, joyas, zapatos y relojes. El año pasado lanzó su propia línea de golosinas Sugarpova, con la que no le va nada mal y, en 2010, renovó su contrato con la marca deportiva Nike por ocho temporadas a cambio de 70 millones de dólares.

Este crecimiento fuera de las canchas tuvo un motivo. En el 2008 sufrió una lesión en el hombro derecho y la rusa de mirada angelical creía que ya no volvería a la elite. “No sabía si iba a poder volver a mi nivel. Por eso, empecé a dedicar mi tiempo libre que era mucho a actividades creativas y así surgió gran parte de mis emprendimientos”, declaró.

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