Cultura / 10 de agosto de 2012

Jorge Luis Borges

Los secretos de su intimidad

Un nuevo libro con confesiones de su ama de llaves revela detalles sobre la vida de Borges y el conflicto con María Kodama por la herencia. Aquí, el adelanto de un texto polémico.

“La gente le pedía autógrafos, lo saludaban o lo besaban. Era muy querido. Él decía risueño: 'Fani, me gustaría ser el hombre invisible'”.

Él se levantaba todos los días con puntualidad inglesa, como decía doña Leonor, a las nueve. Su cuarto era sencillo, sin lujos, que en realidad no era un dormitorio, sino el corredor, separado del living por puertas corredizas, que siempre estaban cerradas.
Su cama, una camita de bronce, humilde pero hermosa, siempre cubierta por finas sábanas de lino, bien planchadas por mí (…). Aparte de la cama y la mesita de luz había dos bibliotecas en donde guardaba sus libros más queridos. Cuando vivía su madre, era doña Leonor quien le preparaba la ropa que iba a ponerse. También ella le compraba la ropa y él estaba de acuerdo con lo que elegía su madre, le daba lo mismo. Aceptaba todo, era una persona muy sumisa. Además no tenía mucha ropa, solo lo imprescindible.

Creo que tendría dos o tres trajes. Al morir ella, me encargaba yo de prepararle el baño, le ponía la ropa, las medias, todo, y le alcanzaba su maquinita de afeitar eléctrica (antes tenía una a pila) para que se afeitara de ‘memoria’. Después lo llevaba hasta el living, a veces iba solo, y le corregía algunas arrugas de su traje (brillosos de tan viejos), le arreglaba el nudo de la corbata y le daba su bastón.

Más información en la edición impresa de la revista

 

3 comentarios de “Los secretos de su intimidad”

  1. Bueno todas estas cosas pasan por la falta de:Respeto,seriedad,caballerosidad,destrucción de las familias,y la grandiosa falta de EDUCACIÓN.
    Pero si los dejás hablar—-agarrate——– fuerte.
    ¿No tendremos un criadero de inveciles acá…?
    No; perdón la argentina tiene muy buena gente. ¿QUE COSA NO ?

  2. Muerto el genio nace el mito, y con él la leyenda inverosímil. Qué
    cantidad de sandeces conoceremos, casi siempre falsas, irreales.
    No hace mucho, llegó a decirse de Gardel —agotadas todas las
    imbecilidades comunes en este tópico— que era homosexual (!!).
    Sigamos, de los genios, su obra, no las idioteces de los
    mercachifles que necesitan, por sobre todo, y apenas, “morfar”.
    Para mí el autor del Aleph será eternamente el genio que elucubró
    El Aleph; tres carajos me importan las veces que durante el día
    visita el water, o si come con la boca abierta. Me pasa con
    Beethoven, y Da Vinci, y Osvado Pugliese, y . . . y con todos. Decía
    Sábato que si estamos viendo comer al tipo que escaló el Everest,
    repararemos en que no toma correctamente los cubiertos, y será
    objeto de nuestra peor crítica.

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