Arte / 16 de agosto de 2012

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Sujetos históricos

“Fernando Grippo”, “Fernando Bryce”. Malba – Fundación Costantini. Av. Figueroa Alcorta 3415. Jueves a lunes y feriados de 12 a 20, miércoles hasta las 21. Martes cerrado. Entrada $ 30; estudiantes, docentes y jubilados con acreditación $ 15.

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La icónicas obras de Frida Kahlo y de Tarsila de Amaral están de viaje en el MAF de Houston, pero en Malba-Fundación Costantini hay mucho más para ver: homenaje a Víctor Grippo en el décimo aniversario de su fallecimiento, en la huella de la retrospectiva que el Museo le dedicara en el 2004, revisión de la historia de la mano de Fernando Bryce y pinturas y proyección fotográfica de Matías Duville.

Cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York realizó en 1993 una muestra de arte latinoamericano, a propósito del quinto centenario del “descubrimiento” de América, incluyó una de las instalaciones con papas de Víctor Grippo (Junín, 1936-Buenos Aires, 2002), cuya obra es reconocida como una inteligente y sutil expresión del vínculo del arte con los procesos políticos, históricos y culturales. Además de maravillar a más de uno, esa pieza con papas –el alimento nativo del hemisferio americano, que salvó a Europa de más de una hambruna– subrayó la idea de la transmutación de la materia y de relación de fuerzas entre sujetos históricos.

Con este mismo concepto de mutación, el curador Marcelo Pacheco destaca que “Grippo tenía fe en la redención (…). En el proceso y la transformación del hombre en la fundación de comunidad”. “Homenaje” reúne veinte obras, muchas de las cuales –debido a su carácter efímero– fueron reconstruidas para la ocasión.
La complejidad del pensamiento de Grippo libera a los elementos de sus funciones habituales y suma a sus obras componentes orgánicos –papas, semillas, panes–, dispositivos vinculados con la electricidad, muebles, herramientas de carpintería y albañilería. La plomada encuentra su sito en “La mesa de albañil” junto al yeso blanco, también utilizado en su serie “Anónimos”, un conjunto de pequeñas figuras informes, situadas en pedestales y protegidas por cúpulas transparentes: “clones de una misma nada”.

En el segundo piso, Fernando Bryce (Lima, 1965) aparece casi como un personaje de cuento, que prolija y obsesivamente copia las copias, documentos y publicaciones, propaganda política y publicidad. Reproduce desde un “vale” para una “noche higiénica” de soldados franquistas durante la Guerra Civil española, episodios de la historia peruana, hasta noticias del avance de las tropas soviéticas en territorio alemán durante la Segunda Guerra Mundial. La muestra “Fernando Bryce. Dibujando la historia moderna”, curada por Natalia Majluf y Tatiana Cuevas y organizada por Museo de Arte de Lima, incluye 19 obras, integradas por más de mil piezas, realizadas entre 1997 y 2011.

El artista, que vive y trabaja en Berlín, no deja nada librado al azar. En sus dibujos, “que revisan las relaciones de poder y su mediatización en la historia del siglo XX”, construye otra forma de presentar la memoria histórica, al realizar una edición de los registros de guerras decisivas y procesos colonizadores, utopías traicionadas, crueldades multiplicadas, ideologías triunfantes, y mucho más. Su edición no cambia los textos, sí los contextos. Aun cuando la intención del artista es, presuntamente, irónica, el espectador quizá se sorprenda generando un guión propio, en el que a partir de los titulares se desencadenan recuerdos personales.

 

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