Restaurante / 23 de Agosto de 2012

resto

El padrino de la pasta porteña

“Marcelo”. Av. Callao 1764, Hotel Intersur Recoleta. 4533-4050. Cocina italiana. De lunes a domingo de 12 a 15.30, de domingo a jueves de 19.30 a 00.30, viernes y sábados de 19.30 a 1.30. Principales tarjetas. Valet Parking. Precio promedio (con vino) $ 250.

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Como es sabido, la cocina italiana se disputa cabeza a cabeza con las parrillas el primer lugar en el podio del gusto porteño. Hay cientos de restaurantes italianos en Buenos Aires, de distintos precios y calidades, pero solo algunos han conquistado una clientela fiel. Tal es el caso de Piegari en La Recova, propiedad de Marcelo Piegari, que desde hace años es elegido por celebridades o simples mortales para comer comida italiana de nivel. El éxito dio sus frutos y Piegari bautizó, esta vez con su nombre de pila, otro restaurante en Puerto Madero con sucursal casi inmediata en el Hotel Intersur Recoleta. “Marcelo”, para los amigos.

A simple vista, “Marcelo” tiene un aire de restaurante elegante de otra época. Un espacio amplio, dividido por columnas, grandes espejos y escaleras, sobrios tapizados rayados blanco y negro. Giorgio, el mítico maître italiano, recibe personalmente a los comensales y los ubica en el salón. Una vez sentados empieza a surgir el espíritu italiano, descontracturado y abundante. Mesas grandes de amigos o familias, se mezclan con otras de famosos o parejas. Los mozos tienen un trato amigable: sugieren, aconsejan y ofrecen a los clientes platos fuera de carta, como las cintas negras con frutos de mar y caviar rojo y negro que probamos. Las porciones son grandes, realmente para compartir, lo cual amortigua los precios, que no son bajos. Pero, sobre todo, le da al lugar el aire de cantina que no puede faltar en todo restaurante italiano que se precie.

Secundados por Don Piegari, los chefs Santiago Aquino y Sebastián Cañete proponen una cocina italiana tradicional cuya especialidad, claro, son las pastas pero donde no faltan los risottos, las carnes y pescados. La entrada más tentadora son los antipasti caldi di mari, con rabas, calamarettis, chipirones y demás fauna marina, en distintas preparaciones. A las pastas secas y frescas se le suman crêpes y canelones, acompañados por salsas que varían de acuerdo con el producto de base. Spaghetti saltados con langostinos y rúcula, canelones gratinados con crema y zucchini, ñoquis en salsa verde y lasagna a la bolognesa, son algunos de los platos que sobresalen en la carta, pero la variedad es grande. De los risottos se destacan el clásico de hongos y el de langostinos y espárragos y de las carnes y pescados, la saltimbocca alla romana (lomo saltado con salvia y vino blanco) y el lenguado a la crema de azafrán. Los postres están más alineados con lo ítalo-argentino: volcán de dulce de leche con helado, panqueque de manzana, sabayón y helado de frutillas, profiteroles rellenos de helado con crema de chocolate y otras opciones suculentas, si le queda lugar. La carta de vinos es amplia y se complementa con una buena variedad de tragos, whiskies y licores.

El secreto Piegari, y el de “Marcelo”, es que sabe interpretar el gusto porteño para la comida italiana. Pero sobre todo, que trata a su clientela como a una gran familia. Los fieles siempre vuelven y los recién llegados quieren pertenecer.

 

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