Deportes / 23 de Agosto de 2012

Pasión de multitudes

Golf para todos

Más adeptos, más canchas, más estrellas internacionales. El boom de un deporte de elite que se vuelve cada vez más accesible.

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TEEN. Victoria Tanco, con apenas 18 años, ya compite en los grandes circuitos internacionales.

Los tiempos han cambiado. Ahora, los buenos jugadores provienen de abajo. Pueden haber comenzado como caddies, pero ahora el perfil del jugador cambió bastante”, explica Marcos Lawrie, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Golf (AAG), “El golf ha perdido esa aureola, casi de cine, del empresario haciendo negocios con un palo en una mano y una copa de champagne en la otra. Existen circuitos exclusivos, pero también los hay populares y para todos los niveles. En esto tuvo mucho que ver la aparición de Tiger Woods a mediados de los `90 y el impulso que brindó la televisión con imágenes de los grandes torneos”. Sí, el golf en la Argentina, poco a poco, va rompiendo con los viejos axiomas y preceptos que lo posicionaban cerca de las elites.

Números contundentes. El desarrollo del golf en el país parece no tener techo. Algunos especialistas se animan a decir que transita un verdadero boom. Si a fines de los ’90 había unos 187 campos, hoy la cifra trepa a 350. El ritmo de construcción de canchas va a toda prisa de la mano de nuevos emprendimientos inmobiliarios en los countries.
“El número de golfistas registrados con hándicap pasó de 35.000 a más de 55.000. Y este crecimiento, sobre todo, se dio después de la crisis de 2001. Con esto puede desmitificarse que el golf sea para gente adinerada. Iniciarse en la actividad es sencillo. Hay campos públicos. Ya no es imprescindible ser socio de un club. Los precios son muy amplios, pero para comenzar con una media bolsa de palos usados alcanza con unos 1.000 a 1300 pesos”, agrega Lawrie.

En el Campo Municipal de Golf de la Ciudad de Buenos Aires, por caso, se registran por mes alrededor de 7.000 salidas de golfistas a la cancha. La afluencia de jugadores es tal que, para asegurarse un sitio el día y la hora deseados, el aficionado suele reservar el turno con una semana de anticipación. Los fines de semana se agota. El efecto se repite en otro de los campos públicos: el de la AAG en Villa Adelina, en el conurbano.
La proliferación de torneos es otro de los puntos que colaboran con la expansión, con el Abierto de la República como el más representativo. Esta temporada (la 107ª) se sumará al PGA Tour Latinoamérica. También la apertura de numerosas escuelas en todo el país fue un mojón para las nuevas generaciones, que empiezan a empuñar los palos a una edad cada vez más temprana.

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