Costumbres / 23 de agosto de 2012

BAFWEEK VERANO

La vuelta del diseño

La Semana de la Moda porteña incorporó nuevos nombres a la pasarela, impulsados por organismos estatales. Rentabilidad, el desafío para el futuro.

Por

La expresión “diseño de autor” comenzó a utilizarse en la Argentina hace poco más de una década, para referirse a la creación de moda original, que no respondía a la lógica de mera reproducción de tendencias europeas. Esa había sido la regla de la confección de indumentaria hasta el momento. Una apuesta segura para un público que seguía, con criterio periférico, los dictados de estilo de los países centrales. Los “autores” no surgieron espontáneamente a principios del 2000. Había antecedentes aislados de artistas y modistos con un proyecto estético propio, pero en el filo del nuevo milenio, varios factores confluyeron (la formación académica en la carrera de Diseño de Indumentaria, la evolución de la figura del diseñador, un tipo de cambio que fomentaba la compra de productos nacionales, entre otras causas) que dieron impulso a estos nuevos actores, más culturales que económicos.

El Bafweek, la semana de la moda porteña, fue históricamente la pasarela donde brilló el diseño original y joven. Diversos altibajos en su historia condicionaron su permanencia y obligaron a sus organizadores a establecer alianzas más redituables en términos comerciales. Fueron esas alianzas (como la actual, de Apsa y La Nación, entre otras empresas que aportan para su realización) las que sostuvieron un evento que hoy es marca de prestigio para cualquier acción de marketing.
¿Y el diseño? Con el ingreso de etiquetas comerciales a las pasarelas, la posibilidad de que el evento perdiera la frescura de la creatividad “sin fines de lucro” fue un riesgo que los organizadores trataron siempre de evitar. Muchos de los diseñadores que se volvieron populares en el BAFWeek, abandonaron poco a poco los desfiles. Algunos alegaron problemas de costos. Otros, el deseo de distanciarse de las marcas del shopping.
Curiosamente, fueron las iniciativas oficiales las que se encargaron de devolver al BAF a los autores alejados del evento y de incorporar nuevos nombres al abanico de creadores ya consagrados por la prensa y el público.

En la última edición, que presentó la temporada primavera/verano del 7 al 10 de agosto en La Rural, el diseño de autor volvió a ser mayoría en virtud de las acciones del Gobierno de la Ciudad, el Observatorio de Tendencias del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y el tradicional Semillero UBA (en realidad, una iniciativa de los organizadores del BAF en conjunto con la carrera de Diseño de Indumentaria de la Universidad de Buenos Aires).

Muchos diseñadores consagrados, fieles al BAFWeek, mostraron una vez más sus colecciones (ver recuadro). La calidad de los stands se elevó considerablemente, tal vez porque la mayoría de las empresas comprendieron que un evento dedicado al diseño merecía una realización que trascendiera el simple marketing. Sobre las pasarelas, sin embargo, muchas marcas (algunas, con gran poder económico) siguieron sin estar a la altura de las cirscunstancias y se limitaron a reproducir sus percheros olvidando que todo desfile (en este contexto) es un show y una fiesta, a la que debe darse el máximo valor.

Más información en la edición impresa de la revista

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *