Sociedad / 31 de agosto de 2012

ADELANTO EDICIÓN IMPRESA

Triple crimen: el mapa de los sospechosos

Revelaciones de un juicio explosivo sobre la mafia de la salud. Los testigos amenazados. Vea el mapa.

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A cuatro años del triple crimen de General Rodríguez, el sospechoso de haber sido el autor intelectual del crimen de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, no estará sentado en el banquillo de los acusados. El empresario de la industria farmacéutica Ibar Esteban Pérez Corradi, prófugo desde marzo y con pedido de captura internacional, está acusado de haber mandado matar a quien él consideraba uno de sus mayores enemigos: Forza le disputaba el entonces atractivo negocio de la efedrina, el de los medicamentos adulterados, le debía dinero que no pensaba pagarle e, incluso, había intentado asesinarlo.

Cuando empiece el juicio en Mercedes, el lunes 3, comenzarán a develarse comprometedores detalles de una de las causas más conmocionantes de los últimos años, que puso al descubierto una trama de negocios ilícitos que vinculaba a la ruta ilegal de la efedrina con las mafias de la salud y el financiamiento político. El crimen de esos tres ignotos empresarios en agosto del 2008, cambió las reglas de la importación de la efedrina y dio origen a una de las causas más sensibles, con ramificaciones en el poder político: la de la mafia de los medicamentos.

Durante al menos dos meses, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Nº2 de Mercedes intentarán determinar la responsabilidad de cuatro acusados que –se presume–  participaron de la celada y el secuestro de Forza, Ferrón y Bina, en el Wal Mart de Sarandí, adonde concurrieron ávidos por cerrar un negocio. Los cuerpos de los tres aparecieron casi una semana después, el 13 de agosto, acribillados a balazos en un descampado de General Rodríguez. Estaban boca abajo y tenían los pies y las manos atadas con precintos plásticos. La investigación reveló que fueron ejecutados el mismo día de su secuestro y conservados en una cámara frigorífica para despistar a los investigadores.

Los acusados son dos pares de hermanos: Martín (38) y Christian Lanatta (37), y Víctor (31) y Marcelo Schillaci (29). El único que llega al juicio detenido por esta causa es quien –se sospecha– podría haber participado también de la ejecución: Martín Lanatta, instructor de tiro, gestor de permisos de armas en el RENAR y a quien vinculan con el ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Su hermano Christian goza de prisión domiciliaria, en tanto que Víctor Schillaci fue detenido en julio en un intento de robo en Florencio Varela.

Socios peligrosos. Martín Lanatta había sido socio de Forza en el negocio de la efedrina y compartían sociedades, como las droguerías Masterfarm y El Vesta SA. Por otro lado, Forza también estaba vinculado a varios de los investigados en la causa de la mafia de los medicamentos, como Néstor Lorenzo, de la droguería San Javier, y además fue aportante a la campaña de Cristina Kirchner en el 2007.

En el comercio ilegal de los medicamentos y la efedrina en la Capital y el conurbano, Pérez Corradi no era un jugador más, sino el principal. De hecho, ya acumula en su haber un pedido de extradición de los Estados Unidos, acusado de narcotráfico por haber introducido en ese país una encomienda con 80 pastillas de oxicodona, un analgésico derivado del opio. Por este motivo, ya había estado preso en la Argentina. También está implicado en una causa conexa con la mafia de los medicamentos, acusado por el juez federal Norberto Oyarbide de lavado de dinero, en la que estaba excarcelado cuando el fiscal Juan ignacio Bidone fue a buscarlo en la casa de su madre en Vicente López, y no lo encontró.

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