Teatro / 14 de Septiembre de 2012

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El bosque encantado

“Varekai”. Creación de Dominic Champagne para el Cirque du Soleil. Director de creación: Andrew Watson. Complejo al Río, Laprida y Bartolomé Cruz, Vicente López.

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Cada creación del Cirque du Soleil supera a la anterior en su búsqueda de sorpresa e ingenio. Asombran la alta calidad técnica y la búsqueda de la perfección de artistas que, como si se tratara de un increíble caleidoscopio humano, atrapan todos nuestros sentidos.

Una catarata de colores, sonidos y habilidades físicas se conjugan en “Varekai”, para recrear la historia de Ícaro, aquel personaje mitológico que logró volar, pero cayó al mar. La marea lleva al protagonista a un bosque encantado, en el que diferentes personajes que custodian la naturaleza, dan paso a un alucinante despliegue físico de acróbatas, gimnastas y malabaristas. Con vestuario y maquillaje fastuosos, convierten en catapulta al cuerpo humano y emulan trompos de carne y hueso en un número explosivo. También atrapan los diminutos chinos que hacen girar sobre sus cabezas meteoros de metal con agilidad prodigiosa, y la coreografía de danzas georgianas evoca con frenesí combates librados en la antigüedad.

Las graciosas apariciones de los clowns, los cantantes y la orquesta en vivo colaboran para lograr un ritmo que jamás decae. El comediante Steven Bishop persigue los focos de los reflectores mientras se empeña en cantar “Ne me quitte pas” y la regordeta clown Mercedes Hernández –única argentina de este elenco– insiste en ayudar a un mago y seducir a la platea masculina.
Finalmente, no alcanzan las estrellas del firmamento para calificar al grupo que, sobre trampolines, da brincos y volteretas para atravesar el espacio. Chapeau!

 

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