Arte / 14 de Septiembre de 2012

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Prometió y cumplió

“Intercambio global”. MACBA, Av. San Juan 328. Miércoles a lunes y feriados, de 11 a 19. Martes cerrado. Entrada: $ 20; miércoles: $ 10. Estudiantes, docentes y jubilados acreditados: $ 10. Menores de 12: gratis.

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Contento y emocionado, Aldo Rubino cantó unos tangos durante la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo Buenos Aires, en San Telmo. El fundador y director ejecutivo de MACBA, espacio de exhibición dedicado a la abstracción geométrica, tenía ganas de celebrar, compartir su euforia por este logro personal que, además, contribuye al panorama cultural de la ciudad. Vidrio y cemento por fuera, rampas, paredes blancas y piso de madera por dentro, en cuatro niveles de 1.500 m2, para albergar obras de esta tendencia surgida con la modernidad, frente al excesivo subjetivismo que expresaban muchos artistas a comienzos del siglo XX.

Aunque ahora vive en Miami por razones laborales, Rubino eligió que su colección se quede en Buenos Aires porque aquí creció y acá está su identidad cultural y su “corazón. El museo es una forma de retribución a mis compatriotas. Siempre tuve en mente hacer pública la colección como parte de un compromiso consciente de compartirla… (de) poner el arte al alcance de aquellos que no tienen fácil acceso a él”.

La exhibición “Intercambio global. Abstracción geométrica desde 1950” exhibe 50 piezas de las 150 de la colección, seleccionadas por el curador norteamericano Joe Houston y desplegadas alrededor de cuatro temas: orden e inestabilidad, efectos del color, formas de expansión, nuevos trayectos. Los colores bailan y la luz crea trampas para el ojo, se lucen y conversan obras como las de Victor Vasarely, Carlos Cruz-Diez, Kenneth Noland, Sarah Morris, Polesello, Le Parc, Lozza, Arden Quin, Melé, Paternosto, entre otras, junto a la de Manuel Espinosa que tendrá muestra propia el año que viene en el flamante MACBA.
Precisamente, el día en que adquirió la pieza de Vasarely, exhibida aquí, “la abstracción geométrica se convirtió en mi área de interés casi exclusivo. (…) La ausencia de representación figurativa, me permite una interpretación artística democrática –y así me relaciono con ella–, donde la sensación de color y de forma tiene supremacía sobre cualquier otro factor. Me parece que la línea y el color, y las percepciones visuales y sensoriales que ellos pueden provocar…, permiten interpretaciones ilimitadas. Estas son directamente proporcionales al efecto liberador que ejercen en la mente humana, que puede entonces experimentar la belleza de esas infinitas formas sin las trabas que a menudo atan nuestro pensamiento y lo restringen a nosotros mismos”, afirma entusiasmado este financista porteño de 52 años, que colecciona arte desde hace más de 25 años.

“MACBA ensambla con la tradición del coleccionismo argentino y su apreciación del arte internacional”, subraya María José Herrera, directora artística del museo, con casi 30 años de experiencia en el Museo Nacional de Bellas Artes, que planifica actividades incluso con cine y música, y con su vecino con quien comparte medianera: el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

El cierre del Coloquio organizado para celebrar la apertura del museo fue realizado en el Instituto de Arte de UADE, donde este año se exhibió un panorama de colección MACBA con jóvenes artistas y su trabajo en las dos últimas décadas, presentado por la curadora en jefe Constanza Cerullo. Con esta muestra inaugural –con libro financiado parcialmente con fondos del Programa de Mecenazgo de la Ciudad–, MACBA se suma al club de bienvenidos jugadores privados como Costantini, Fortabat, Fundación Proa.

 

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