Editorial / 20 de septiembre de 2012

La necesidad de creer

Profetas. Ravi Shankar y la Presidenta, figuras disímiles unidas por la fascinación que generan en sus fieles.

Los teóricos de la posmodernidad suelen sintetizar las fuerzas que tironean al sujeto del siglo XXI con una contradicción fundamental: la Razón, armada con la tecnología, arrojó a los individuos a un páramo sin fe ni dogmas; y al mismo tiempo, esa libertad presuntamente ilimitada resulta tan angustiante que, más que nunca, las mayorías corren a aferrarse al pensamiento mágico, encarnado en símbolos que prometen un refugio espiritual. La clave, dicen, es no pensar. Solo respirar y sentir.

Desde su fundación, en paralelo a la caída del Muro de Berlín, NOTICIAS se ocupó de descifrar el fenómeno de la fe en plena crisis de los viejos paradigmas de la confianza colectiva, ya fueran religiones o ideologías. Esta semana, dos casos aparentemente desconectados se encuentran en la tapa: el goce de Cristina y el éxtasis de Ravi Shankar. Ambos tienen de enemigo común la denuncia contra la irracionalidad manipuladora. La lógica republicana que regula la democracia y los saberes que explican la economía desmienten el relato fantástico y eufórico de la Presidenta. La ciencia médica pone reparos a la receta magistral de sanación que predica el gurú. Una investigación de esta revista revela otros claroscuros del fenómeno. Menos científicos, hay otros enemigos gritando contra la pasión de Cristina y la de Ravi. Hugo Moyano, ex apóstol oficial, critica a la Presidenta por “creerse una diosa”. Y el kirchnerismo le pega duro al gurú, no solo por encarnar supuestamente un nuevo opio de los pueblos, sino por haber llegado a estas tierras de la mano del macrismo y la sospecha de evasión fiscal.

El polémico video hot con dibujos de la Presidenta es el más reciente indicio –no el único– de que el inconsciente colectivo asume el liderazgo de Cristina como un juego de alto voltaje erótico con el poder: un vínculo que ha sido muy estudiado en los mandatarios masculinos, pero –tal vez por prejuicios machistas– que no ha merecido muchas reflexiones serias en el caso de figuras de mando femeninas. Más allá de las creencias, NOTICIAS asume una vez más el riesgo que implica entender.

 

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