Libros / 5 de Octubre de 2012

libro

Mezcla inestable

“Más allá del espejo”, de John Connolly. Tusquets, 167 págs. $ 92.

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La evolución de la novela policial en el último par de décadas combina a menudo la expectativa con la desilusión, relativa o completa. A partir de algunos países tradicionales como los Estados Unidos, Inglaterra o Francia, la fórmula (crimen, investigación, descubrimiento) se difundió como un virus en la totalidad del mundo conocido. Ya había buenos ejemplos italianos, japoneses, españoles o argentinos (un par de novelas iniciales de José Pablo Feinmann, cuando era sobre todo narrador). Pero a partir del éxito masivo de la muy buena serie de novelas del sueco Henning Mankell con su inspector Wallander, la explosión fue indetenible. Noruegos, griegos, otros suecos, mexicanos, chinos, algún africano: el género se había vuelto global. Pero también automático. Cuesta hoy encontrar algún ejemplo donde la originalidad sea real, y no una hábil mezcla nueva de elementos conocidos.

Hay subgéneros agobiantes, como los dedicados al mundo violento de la droga, o las neomafias. Y también intentos de cambio. Es el caso de John Connolly, un irlandés que comenzó con la fórmula eterna de la nueva novela negra. Parafraseando a alguien, cuando uno se enfrenta a un enésimo investigador al que le han asesinado la mujer y la hija (el hijo es más difícil), dan ganas de sacar la pistola. Y cuando el nombre es “ingenioso” (en este caso Charlie Parker, como el gran saxofonista), un suave cansancio invade los músculos perceptivos. Para colmo Michael Connelly, otro autor estadounidense con elementos parecidos, y muy exitoso, compite con un poco de ventaja cronológica (aunque también fabrica sus libros con una –buena– fotocopiadora de sí mismo).
Lo que se le ocurrió a Connolly (no confundir con Connelly) fue agregar desde hace algunos títulos de la serie el terror y lo sobrenatural. Por desgracia los elementos nuevos se parecen mucho a los de Stephen King. Ojo: como Connelly, Connoly es un buen profesional, y las páginas pasan rápido. Pero cuando llega el final, el resultado suele ser indeciso, inestable.

Esta novela insólitamente breve es un “insert” cronológico entre sus novelas largas anteriores “El camino blanco” y “El ángel negro”. Casa embrujada, asesino de niños, resurrección, espejos dementes, etc. Perdido por perdido, es mejor volver a zambullirse en los cuentos de Sherlock Holmes, o las novelas de Dashiell Hammett, Chandler, Chester Himes, Ross MacDonald o Jim Thompson. Sobre todo si ha pasado el tiempo y no se las recuerda demasiado.

 

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