Personajes / 5 de octubre de 2012

Martín Nijensohn (56)

“Un concierto deja algo para la vida”

Músico y empresario turístico, dirige hace veinte años el festival Semana Musical Llao Llao. Martha Argerich, cepo cambiario y rock.

"Son ocho noches consecutivas de concierto, aunque sean obras difíciles o se yuxtapongan, deben estar enhebradas como un collar de perlas, ir bien unas con otras y no aburrir".

Fue por el bien de la humanidad”, dirá Martín Nijensohn si le preguntan por qué dejó los escenarios como concertista de flauta traversa. Imperturbable, de humor traviesamente mordaz, su calma zen puede generar equívocos: lejos de ser un contemplativo, hace veinte años que organiza y dirige el festival Semana Musical Llao Llao, del que derivaron la Semana Musical Europea y la Semana Musical Alvear. Encastrar al músico con el empresario en turismo de alta gama, es el juego que mejor sabe y que más le gusta.

Noticias: Simon Rattle, batuta de la Filarmónica de Berlín, dijo que “hay que evangelizar con la música, salir a buscar público; hay que atraer y convencer”. ¿Hay algo de eso en un festival?

Martín Nijensohn: Sí, hay mucho de eso. Al principio, la estructura de la Semana Musical estaba muy focalizada en el clasicismo y el primer romanticismo. Desde los últimos diez años nos propusimos presentar obras del último romanticismo, del impresionismo, algunos autores rusos, siempre dentro de la música de cámara, que es nuestra especialidad. Siempre tratamos de dar algo nuevo, algo más.

Noticias:  Este año agregó conciertos gratuitos en San Martín de los Andes, Villa La Angostura y El Bolsón. 

Nijensohn: Teniendo a los artistas, con un pequeño esfuerzo poder brindarlos a más gente es muy bueno. Soy de los que creen que ver al menos un concierto, una obra de teatro, leer un libro, a cualquier persona le deja algo para la vida. Lo que vio y vivenció, no se lo quita nadie. Y será una semillita que, con un poco de suerte, crecerá para más. Evangelizar –como dijo Rattle– es capturarlos, para que crezcan como seres humanos.

Noticias: ¿Cuánto tiempo antes empieza a organizar, para que en noviembre sea una maquinaria perfecta?

Nijensohn: Los primeros trazos se hacen 15, 17 meses antes, y después van rebotando como pelotita de ping ball: viene tal cuarteto pero no hará las obras que querés, tiene preparadas otras y no cuajan con tu plan, etc. Son ocho noches consecutivas de concierto, aunque sean obras difíciles o se yuxtapongan, deben enhebrarse como un collar de perlas. Tienen que ir bien unas con otras, y no aburrir: ayer fue cuarteto de cuerdas, hoy trío con piano, mañana orquesta de cuerdas, y así. En los conciertos del mediodía damos espacio a los “jóvenes maravillosos”: chicos de 13 a 20 años, de todo el país. Los detectamos leyendo los diarios, los recomiendan sus maestros, escucho el material que me mandan, ganaron concursos y tal vez en 3 años están en el Colón.

Noticias: ¿Horacio Lavandera fue uno de esos jóvenes? 

Nijensohn: Cuando lo contratamos no había hecho su primer viaje a Europa, donde ganó el premio en Italia. Lavandera es el emergente de un grupo de pianistas increíbles liderado por el maestro Antonio De Racco, a quien le hicimos un homenaje en vida, como a Pía Sebastiani, a Antonio Agri. No podemos pensar en jóvenes maravillosos sin homenajear a maestros maravillosos, ellos te abren la puerta para facilitarte el camino.

Noticias: ¿Con qué criterio selecciona a los músicos?

Nijensohn:  Siempre es una mezcla entre lo que uno quiere, lo que uno puede y qué problemas creo que voy a enfrentar como empresario. A veces fantaseamos un problema y acontecen otros: fundaciones que iban a financiarlos y con la debacle europea se quedaron sin plata, una diversidad de cosas. Este año mostrarán su arte cerca de 80 artistas. Los consagrados tienen agenda ocupada con hasta cuatro años de anticipación. A Martha Argerich pudimos traerla en el 2004 porque vino al festival Punto de Encuentro en el Colón.  Quería tocar una obra a dos pianos, lo hizo con la venezolana Gabriela Montero (en la fiesta callejera en Nueva York cuando asumió Obama, tocó Yo Yo Ma y la pianista era ella). Tuvimos que traer dos pianos desde Buenos Aires.

Más información en la edición impresa de la revista

 

Comentarios de ““Un concierto deja algo para la vida””

  1. Che, ¿y lo del “cepo cambiario? ¿Porqué está en el título si el entrevistado no dice nada de NADA de eso?
    Jajajajajajajajajajaj!!! Ya no saben como hacer para tratar de conquistastar desprevenidos!
    Tratan de poner cosas anti-gobierno aún en una nota que evidencia la posibilidad de viajar hacia afuera que tienen los argentinos (Lavandera) y hacia adentro (Argerich).
    Suerte!

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