Costumbres / 12 de octubre de 2012

belleza

Aroma de estrellas

Tener fragancia propia es el sueño narcisista de cualquier celebrity. Los perfumes más exitosos y los que fracasaron. Claves del negocio.

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Lady Gaga. La diva hace las cosas a lo grande. Su perfume Fame se presentó en el Museo Guggenheim con un megaevento al que asistieron cientos de celebrities. La fragancia es negra y se vuelve invisible sobre la piel.

Desde que Marilyn Monroe confesó que dormía solo con unas gotas de Chanel Nro. 5, las ventas de la fragancia se dispararon al infinito y esta terminó por consagrarse como uno de los perfumes más exitosos de la historia. En un mercado muy competitivo, en el que las empresas del rubro lanzan productos a ritmo vertiginoso, no es poca cosa que una fragancia se mantenga vigente por más de medio siglo.

Tal vez el secreto de Chanel Nro. 5 resida en una reunión espontánea, que sólo muchas décadas después fue bautizada: el “co-branding”, esto es, la asociación de dos marcas famosas para potenciar la instalación de un nuevo lanzamiento. Si Chanel era un nombre de gran prestigio en el mundo de la moda y la belleza, el hecho de que una “star” como Marilyn (una marca en sí misma) confesara su gusto por un producto de la diseñadora francesa, significaba un aporte extra para la popularidad de la fragancia.

La idea permaneció para siempre en la industria cosmética y hoy, cualquier estrella que se precie de tal, tiene frasco y aroma propio con elaboración a cargo de una empresa destacada en el rubro. No son productos destinados a perdurar en el catálogo de la perfumería. La mayoría tienen vuelo corto, a veces, tan corto como el suceso del famoso que puso el nombre. Por eso, por la dudas, cada fragancia tiene una designación extra, al margen de la celebrity que lo apadrina.

Pero no todos son lanzamientos fugaces. Y hasta se dan casos curiosos, de famosos que convirtieron su nombre en una garantía de calidad.
Historias. “Desde que me sumergí en el universo de la perfumería he aprendido mucho sobre la estrecha relación que hay entre los olores y las emociones que despiertan, y cómo determinados olores atraen a diferentes personas”, el autor de estas palabras no es otro que Antonio Banderas, quien supo sostener durante 15 años un negocio que tiene todas las perspectivas de perdurar por mucho tiempo. Los lanzamientos con su nombre, en principio, fueron destinados al mercado masculino, pero en virtud del atractivo que el actor español tenía para las mujeres, pronto surgieron sus fragancias femeninas. La carrera que comenzó con Diavolo hace más de una década, hoy suma nueve perfumes. El último, un aroma para mujeres bautizado “Her secret”.
Pero su caso no es la regla en este mercado repleto también de proyectos que fracasan y sucesos de un día. Por ejemplo, las fragancias de Susana Giménez quedaron ya en el olvido. La pionera

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