Sociedad / 12 de Octubre de 2012

Fútbol: el deporte de los poderosos

Cada vez más empresarios y políticos quieren tomar decisiones en los clubes. Dinero, barras y candidaturas.

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Aunque “Eduardo Eurnekian es hincha de Boca Juniors” –según confía por lo bajo un amigo del empresario–, el número uno de la Corporación América bien sabe que siempre es bueno tener a un hombre de confianza en la vereda de enfrente. Por eso mismo apoyaría el espacio que Matías Patanian –uno de los ejecutivos de su empresa– lanzará el 18 de octubre, junto a Andrés Ballotta, con miras a ocupar un cargo jerárquico en la dirigencia del club River Plate. El empresario de Aeropuertos Argentina 2000, que hace algunas semanas cenó con el futbolista David Trezeguet –referente del plantel “millonario”–, no es el primer poderoso con vínculos en el rubro: desde el empresario Gerardo Werthein hasta el senador Aníbal Fernández, pasando por el gobernador Jorge Capitanich, el sindicalista Pablo Moyano y Marcelo Tinelli, forman parte de la extensa lista de políticos y empresarios que directa o indirectamente disputan lugares estratégicos en los clubes más importantes del país. Son diversas las razones para “jugar” en la política de un club: algunos consideran que da prestigio personal o lo toman como un hobby; otros, ven oportunidades para hacer negocios y una parte utiliza la gestión en el fútbol como un terreno de prueba para testear futuras candidaturas. De fondo, los barras: el nexo explícito entre el fútbol y el poder.

“River tiene una obligación en la sociedad: cuenta con una universidad, más de 50 disciplinas deportivas, un patrimonio inmobiliario para proteger y una gran marca que en este momento está desaprovechada”, asegura Carlos Ávila, el ex dueño de “Torneos y Competencias” –compañía que tenía los derechos de transmisión del fútbol local– que fue uno de los candidatos para dirigir el club de Núñez en el 2009 pero terminó por bajarse y ahora volverá a intentarlo. “Me presentaré en los próximos comicios”, adelanta el empresario que no desconoce el vínculo entre las instituciones deportivas y la política. Y así lo explica: “El fútbol es parte de la sociedad y despierta pasiones. Muchos políticos llegan a un club porque lo utilizan como trampolín, como una plataforma para alcanzar otros cargos. En cuanto a los barras, ellos existen en todos los clubes. Lo que deben hacer es respetar a la comisión directiva, ellos están para alentar y no para otra cosa”.

Cónclave. Participar en la cúpula de River es fetiche de poderosos: detrás del candidato Rodolfo D’Onofrio –que perdió contra el actual presidente Daniel Passarella– se apuntó como secreto a voces el respaldo de Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Internacional y director de Telecom Argentina. Hugo Santilli –padre del ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santilli–, acompañó a D’Onofrio en esa elección, con la experiencia de haber encabezado el club entre 1983 y 1989. Hoy ya se especula con que el funcionario de la Ciudad podría postularse para presidente de River en las próximas elecciones del 2013. Jorge Pablo Brito, gerente general del Banco Macro e hijo del influyente dueño de dicha entidad, también se sumó a la carrera rumbo a las urnas del club millonario.

Apoyado por la cabeza de Aeropuertos Argentina 2000, Pantanian –que entró como vocal por la lista de D’Onofrio– confirmó a NOTICIAS sus intenciones de ser dirigente de River pero aclaró: “Es un desembarco mío exclusivamente”.

Noticias: ¿Qué opina Eurnekian sobre su participación en el club?

Patanian: Sabe de mi militancia riverplatense y que conjugo mi actividad ejecutiva con la política en River. Más allá de la exigencia a sus ejecutivos, sabe que la pasión por River forma parte de la vida de uno, y mientras cumpla con eficiencia ambas gestiones, está todo bien. Aspiro a un modelo con objetivos a largo plazo, donde volcar mi experiencia de 22 años de vida corporativa. No tengo ninguna intención de mezclar terrenos y tampoco le interesa a Eurnekian beneficiarse con un desembarco en River. De hecho, no hay relación con las actividades del grupo, que hoy en nada se vinculan con el deporte.

Más información en la edición impresa de la revista

 

2 comentarios de “Fútbol: el deporte de los poderosos”

  1. BUENO ALGO APRENDIERON DE MACRI ,,NO SOLO ROBAN EN LOS CLUBES , TAMBIEN EN LA POLITICA, TAMBIEN EN LA TV , EN FIN ..CUANDO EMPESARON ERAN UNOS BOLUDOS MIRALOS AHORA COMO APRENDIERON ,,,PAIS GENEROSO ESTE

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