Teatro / 12 de Octubre de 2012

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La caída del héroe

“Recordando con ira”, de John Osborne. Dirección: Mónica Viñao. Con Esteban Meloni, Romina Gaetani y elenco. Teatro San Martín, Corrientes 1550.

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Estrenada en Londres en 1956, esta obra inauguró una mirada diferente sobre el héroe: lo sacó de los amables salones que frecuentaba el teatro inglés clásico y lo arrojó a una vivienda de mala muerte, donde amasa un rencor difuso contra el mundo en general y su mujer en particular. Jimmy Porter (Esteban Meloni) es brillante pero tiene que ganarse la vida con un trabajo mediocre. Sumergido en el tedio de un domingo cualquiera todo lo enfurece, especialmente la imagen de su mujer planchando dócil una camisa interminable. Allison (Romina Gaetani) es hija de un coronel y proviene de una familia aristocrática. Ese abismo social entre ellos parece fortalecer, sin embargo, la paciencia infinita con que Allison se entrega a la violencia y el maltrato de Jimmy. Conviven con Cliff (Guillermo Arengo), cuyo temple apacible atempera los ánimos y ofrece amistad con gestos mínimos. Este moroso estado de cosas se va a alterar radicalmente con la visita de Helena (Andrea Bonelli), amiga de Allison y actriz célebre.

El enojo de Jimmy no parece tener un destino específico, todavía; es una sensación general de injusticia, desconfianza y pesimismo que lo convierte en un ser por momentos detestable. Más que un rencor de clase, que la versión de Mauricio Kartún no enfatiza, la violencia de Jimmy parece representar el corazón alborotado del joven sin destino, algo que comenzaba a ocurrir a toda una generación después de la segunda posguerra. Poco después, con el telón de fondo de una tercera guerra en Indochina, aparecería en EE.UU. el movimiento hippie y ser joven iba a convertirse en una profesión en sí misma.

Esteban Meloni compone un Jimmy de primera clase: insoportable, sexy, articulado y furioso. Guillermo Arengo, como Cliff, transmite la paz de los justos y se anima a expresar sus pasiones pelando una manzana. Es destacable la síntesis en los gestos de Romina Gaetani, aunque por momentos se extrañaría a la hija del coronel. Y Andrea Bonelli compone a una estrella de estilo contemporáneo, más tímida que predadora.
La dirección de Mónica Viñao despliega un notable manejo del espacio: cuando la acción se traslada detrás de la escena no desaparece, puede vislumbrarse a través de arteras ventanas laterales. Con una inteligente adaptación de Kartún, Viñao le da eficacia y una gota de misterio a la llegada y la partida de los personajes, y al paso del tiempo. “Recordando con ira” marcó el origen de una forma nueva del desasosiego, que tal vez sea la causa misma de su vigencia dramática.

 

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