Mundo / 19 de octubre de 2012

Elecciones en Estados Unidos

En la recta final

Mitt Romney, el hombre que puede destronar a Barack Obama. Su conflictiva relación con las minorías. El rol de su esposa Anne.

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Perfil de un candidato. Cargo actual: gobernador de Massachusetts, abogado y MBA egresado cum ladue de Harvard.

Mientras las encuestas muestran a Barack Obama y Mitt Romney compitiendo cabeza a cabeza por la presidencia de los Estados Unidos (con una leve ventaja del actual presidente, tras el último debate), el candidato republicano aún enfrenta el desafío de despegarse de la imagen, construida por la oposición, de un capitalista que se enriqueció con prácticas empresariales y que no tiene idea de cómo es la vida del estadounidense común. En términos de marketing, necesita “humanizarse” y dejar de lado la impresión de que es un autómata indiferente a las emociones de los seres de su especie. En su último discurso ante la convención partidaria, Romney hizo lo que pudo: habló de la religión que venía escondiendo –es mormón por donde se lo mire–, exhibió un milímetro y medio de emoción al homenajear a su mujer y a su madre y bajó línea a la economía flexible de Obama. Prometió crear 12 millones de puestos de trabajo. Salió ovacionado y, por unos instantes, pareció incluso que los ultraconservadores estaban realmente entusiasmados con su candidatura.

Primera dama. Pero la carga más pesada a la hora de humanizar a Romney la lleva su mujer Ann, con quien está casado hace más de cuatro décadas y con quien tiene cinco hijos. “Pueden confiar en Mitt”, dijo ella, con su forma de ser simpática.

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