Danza / 19 de Octubre de 2012

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Tres coreógrafos, tres caminos

“Triología neoclásica II”. Primeros bailarines y cuerpo de baile del Ballet Estable del Teatro Colón. Directora: Lidia Segni. Orquesta Estable del Teatro Colón. Director: Carlos Bertazza. Teatro Colón.

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En el cuarto programa de su temporada 2012, el Ballet del Colón presentó tres obras de autores de muy distinto origen y escuelas, dos de ellas en estreno para la compañía.
La reposición de ‘Margarita y Armando’ de Frederick Ashton permitió el reencuentro con uno de los trabajos más finos de este autor. En los escasos y aproximados treinta minutos de duración de la Sonata para piano en Si menor de Franz Liszt (en arreglo para piano y orquesta), Ashton resumió la historia de ‘La dama de las camelias’ de Alexander Dumas (h), teniendo en mente las figuras de Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev, las estrellas de su estreno en 1963, en el elenco del Royal Ballet de Londres.

Tamaña responsabilidad requiere intérpretes que hagan gala de un profundo dominio dramático. No fue el caso de Nadia Muzyca y Federico Fernández, los protagonistas de la primera función, que cumplieron de forma impecable con la faz técnica de la obra, pero no poseen aún la madurez suficiente para actuar sus personajes con solvencia. Alejandro Parente, en cambio, tuvo la presencia escénica necesaria para destacar su intervención como el padre de Armando. Desde el foso, el piano de Iván Rutkauskas brindó un marco más que adecuado a la escena danzada, acompañado por la Orquesta Estable.
En ‘Fuga técnica’, el coreógrafo belga Éric Frédéric pone una verdadera artillería de pasos sobre el escenario. Su lenguaje se basa en una dinámica frenética, que no desdeña una abierta apelación a  la comedia musical y hasta una breve incursión en el tango. Para ello cuenta con la machacante música de Alexander Balanescu, compositor que abreva aquí en el minimalismo, y violinista que encabeza el cuarteto de cuerdas que interpretó la partitura en vivo en escena. Los integrantes más jóvenes del Ballet Estable, con Muzyca y Fernández a la cabeza, tuvieron la oportunidad de lucir sorprendentes giros, saltos y elongaciones, a pesar de ciertas faltas de sincronización y desprolijidades.

En el final, el holandés Nils Christe montó para la compañía local la bellísima ‘Before nightfall’, que creara para el Ballet de la Opera de París en 1985. Si bien no cuenta con un hilo narrativo, la idea que guió a Christe fue la de un grupo de seres humanos en un mundo desvastado por la guerra, su desolación, y también su esperanza. La intensa música de Bohuslav Martinu (Doble concierto para dos orquestas de cuerdas, piano y timbales) fue su inspiración e impregnó toda la obra del mismo espíritu melancólico que recorre toda la partitura, reforzado por las frías tonalidades predominantes en vestuario y escenografía.

La acertadísima elección de los intérpretes por el coreógrafo hizo que ‘Before…’ se convirtiera en lo mejor de la noche. Karina Olmedo, Maricel De Mitri y Natalia Pelayo encabezando el elenco femenino, y sus partenaires Juan Pablo Ledo, Dalmiro Astesiano y Matías Santos pusieron cuerpo y expresión al servicio de una obra sumamente difícil en ambos aspectos.

 

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