Deportes / 26 de octubre de 2012

ULTRAMARATÓN

El arte del buen correr

Doce horas de carrera en la imponente cordillera chilena, contadas desde adentro. Desafío para el cuerpo y la mente.

Por

Doce horas. Día y noche, a través de la montaña, la oscuridad y el frío. Corredores todo terreno con verdadero espíritu de aventura.

Nunca pensé que podía correr un ultramaratón. No soy un gran corredor. A favor, cumplo con la mayoría de las indicaciones de mi entrenador Daniel Simbrón. Salvo los fondos largos (de 20 kilómetros en adelante) que suelo cumplir a rajatabla, me permito omitir días de pasadas o de trotes suaves. La profesión me sirve de excusa. En contra, no poseo la estatura ideal, no soy veloz y tengo una rodilla con tres clavos. Pero el hecho de salir a correr me da una sensación de absoluta libertad. Por más que el día haya sido agotador, hacer unos cuantos kilómetros me despeja.

En sí, correr es una actividad muy sencilla. Pero hacerlo con cierta regularidad requiere disciplina y aceptar que en una carrera, sobre todo en las largas, se va a sufrir, por mucha preparación que haya. Hay algo de masoquista entre quienes corremos.
Comencé el año con la idea de tener una rápida revancha en los 42.195 metros. Iba a correr el emblemático maratón A Pampa Traviesa en abril. Pero, a mediados de marzo, jugando con mi hijo me quebré una mano. Seguí entrenando (un promedio de 90 kilómetros semanales) y me enfoqué en el Maratón de la Bandera, en junio, en Rosario. Tampoco pudo ser, con un yeso de más de dos kilos en mi brazo derecho.
Sin embargo, sin pensarlo y a riesgo de quedarme en el camino, acepté la invitación de The North Face para participar en Chile del último ultramaratón de su circuito, el Endurance Challenge, el sábado 20 de octubre. ¿Pero estaba listo para mi primera experiencia en carreras de montaña? Mi último año como corredor no me daba ninguna garantía.

En carrera. El día comenzó a las cinco. Había arribado a Chile la mañana anterior. Ni tiempo de ir a la charla técnica o de leer el reglamento. Cuando todavía era de noche, me reuní en el lobby del hotel con Marcelo Larraquy, ex periodista de Noticias a quien conocí en Salta para la edición argentina –que este año no se realizó– de este circuito de carreras de montaña.

Más información en la edición impresa de la revista

 

Comentarios de “El arte del buen correr”

  1. Que interesante, yo también corro por afición y pasión pero no en maratones aunque algo tiene que ver con el tema …pero a la inversa, “los corredores de arte” … nos corresponde correr a investigar las posibilidades que se tienen y como nos desempeñamos en el mercado de nuestro interés, y se sigue corriendo para mantenernos actualizados y enterados del resultado que se vaya alcanzando, a efecto de seguir corriendo para retroalimentarnos y poder realizar un intercambio más efectivo. Luego viene promover, contactar, negociar distribuir, financiar y arriesgarse… toda una maratón… 😉 Saludos.

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