Restaurantes / 2 de noviembre de 2012

resto

Abriendo el juego

“PÁRU, INKAS SUSHI & GRILL”. Vilas Club, Valentín Alsina 1450, Palermo. 4778-3307. Cocina peruano/japonesa. Lunes a sábados de 20 al cierre. Reservas. Tarjeta Visa. Precio promedio: $ 300.

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Tres años después de la apertura de su primer local en Palermo, y con su propuesta gastronómica ya consolidada, “Páru” amplió sus horizontes mudándose al Vilas Club. Buena jugada. A la particular combinación de ingredientes y sabores de la cocina fusión peruano-japonesa, le va muy bien un marco de naturaleza que permita expandir aun más los sentidos. Ya entrar a los bosques de Palermo predispone a la relajación, pero la terraza del nuevo “Páru”, con vista a los bosques y al campo de golf, potencia la experiencia.

El concepto de “Páru” fue importado por el chef peruano Jann Van Oordt, creador también de “Osaka”, y desde el comienzo su propuesta fue furor. En su momento la clave del éxito estuvo en subirse a la pasión porteña por el sushi, sumándole sabores agridulces –otra pasión argentina–, e ingredientes típicos de la cocina peruana, amigables a nuestro paladar. Pero lo que hace realmente atractiva la cocina de “Páru” es que es una cocina lúdica. Desde la presentación de los platos, con sus colores y piezas que semejan pequeñas esculturas, pasando por las combinaciones de sabores e ingredientes, hasta el modo de comerse, donde todo se comparte, la experiencia estimula e invita a probar y sorprenderse.

La experiencia “Páru” comienza con unos buenos piscos, el clásico sour o el Passion por el Pisco, de maracuyá, entre tantas otras opciones de la carta. Trago en mano, lo mejor es picar con palitos. Algunas sugerencias son el tiradito de pulpo con aceite de oliva, limón, tomates y cebollas; el niguiri crocante de langostinos con salsa de yellow chili; la degustación de causas, compuesta de causa morada de langostinos, causa furai de salmón, causa negra de calamares; el Mosqueta Maki, de langostino crocante, palta y queso con láminas de salmón en salsa de rosa mosqueta; el ceviche nikkei, una copa de cubos de pescado en leche de tigre oriental (así se llama al juguito del ceviche) y wantán crocante. Combinaciones osadas, algunas excesivas y otras más refinadas, pero siempre sabrosas.

Además de sushi, ceviches y tiraditos, “Páru” tiene un grill con todo tipo de pescados, mariscos y carnes a las brasas, con salsas a elección, servidas en trozos para poder seguir picando. Recomendables: el salmón con salsa Garlic Sour (manteca compuesta con ajo, picante japonés y limón) sobre cebollas blancas confitadas; el pulpo con salsa BBQ peruana, hecha de chicha morada, tamarindo y ají panka; y los langostinos a la Páru, con manteca a base de salsa inglesa y jugo de lima, gratinados con queso parmesano. A los postres, las Tejas del Perú, una suerte de trufas de chocolate en distintas combinaciones; el soufflé de maracuyá y tentadoras variaciones del clásico Suspiro Limeño, como el de frutos rojos.
Con esta mudanza, “Páru” ganó un espacio para continuar el juego de su concepto. El salón tiene boxes y livings, ideales para compartir en pareja o con amigos.

 

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