Personajes / 2 de noviembre de 2012

Ligia Piro (41)

“Soy autoexigente, con una ética muy dura”

Del jazz al folclore y la música latina, incursionó en casi todos los géneros. Matriarcado, una familia musical, conflictos y reencuentros.

"Soy una artista, primero. Después viene el oficio de cantar. Me siento una artista porque lo que hago al cantar me traspasa el cuerpo y llega al alma del otro, lo emociona".

La historia de las mujeres de mi casa es un devenir de matriarcados; se quedaron solas al frente de la familia y nadie las vio quebrarse. Mi tátaraabuela era indígena y se fugó con un hombre. Esto me lo contó mi abuela Ángela, que en sus últimos años me confió sus recuerdos: `Era medio casquivana mi mamá. Después de un tiempo se fue a buscar a los hijos que había tenido del primer matrimonio´, decía. Y del segundo casamiento es mi bisabuela, que era la más chica de la camada de hermanos. La de mi bisabuela –yo le decía nona– es una historia bastante triste: se casó a los 16, la tuvo a mi abuela y el marido era un malparido. Por eso mi abuela detestaba a su padre. Sin embargo, mi mamá (Susana Rinaldi) –su nieta– lo recuerda como un abuelo cariñoso”.

La voz de Ligia Piro es cálida, a tono con la expresión de sus ojos y los matices de su relato. Sin mediar pregunta, abre la charla evocando sus raíces que hilvana con imágenes emotivas, como en un cuento del realismo mágico. “La bisabuela lavaba ropa para las casas de los ricos. A veces le dejaban a cuidar nenes que no volvían a buscar más y se convirtieron en hermanastros de mi abuela. Y así fue que se quedó con dos chicos ¡no existía la ley de adopción en aquel tiempo! Mi abuela enviudó a los 32 y se quedó sola con mi mamá y mi tía (Inés). Mi abuelo tenía cuatro hijos varones de un matrimonio anterior de alta sociedad; ellos no toleraron nunca el casamiento de mi abuela con su padre, quien le llevaba 22 años; porque ella era de barrio, ignorante, una obrera, como mi bisabuela. Yo tuve a mi nona hasta mis 13 y a mi abuela adorada hasta los 30, que fue la columna vertebral de mi familia. Y la misma adoración he sentido por mi abuela paterna, tan abnegada, con otra historia muy triste… ¡Cómo cuesta que se valore a la mujer, especialmente en Latinoamérica! ¡Todavía no ocupamos el lugar que merecemos! ¡Qué cantidad de cosas hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos! Hoy lo estoy viviendo en carne propia. Imaginate en aquel tiempo. Por eso me resuena el mandato de mi mamá: “Por favor, Ligia, tratá de cambiar la historia; basta de matriarcado” me pide.

En sintonía con su presente impregnado de pasado, surge el tema de su nombre: Ligia, de origen griego, significa “La sirena, la más melodiosa; de naturaleza emotiva y vehemente, se manifiesta en la expresión artística, las cosas del honor y las del humor”.

Noticias: ¿Es así? ¿Se identifica con el significado de su nombre?

Ligia Piro: ¡Me sorprende! Nunca la pegaron tanto con mi personalidad. Tengo una ética muy dura para que los demás la soporten. Me dicen “¡Ay, pero qué justiciera sos!” ¡Y lo del humor también! Me pusieron Ligia porque así se llamaba la madrina de mamá, que era la mejor amiga de mi abuela. Siempre supe que significaba “sirena” pero nada más…

Noticias: Ligia también quiere decir “diligente y consecuente”.

Piro: Consecuente, seguro.

Noticias: Póngase una etiqueta, solo para jugar: ¿cantante? ¿Cantante de jazz?

Piro: Soy una artista, primero. Después viene el oficio de cantar. Me siento una artista porque lo que hago al cantar me traspasa el cuerpo y llega al alma del otro, lo emociona.

Noticias: Hija de cantante y de bandoneonista (Osvaldo Piro), hermana de Alfredo, también cantante, su familia es absolutamente musical. ¿Estaba cantado que sería cantante?

Piro: Sí, supongo que sí. En alguna rama del arte me iba a subir…

Noticias: Su infancia y su adolescencia como hija de famosos ¿fue una molestia o una suerte?

Piro: Tuve una infancia temprana muy feliz y una segunda infancia horrible, de mucha angustia. Mis padres se separaron –siendo ambos en ese momento muy exitosos– cuando yo tenía tres años; pero de ese período guardo buenos recuerdos porque mi familia era un bloque. Fue mi papá el que se alejó. Mamá, mi abuela y mi tía armaban un triángulo matriarcal. La relación con papá se truncó en un momento; después se sanó y hoy retomamos un vínculo maravilloso. Él vive en La Falda, Córdoba, y lo veo mucho; trato de ir para allá todo lo que puedo y él de venirse para estar con sus nietos. Tanto mi hermano como yo se lo agradecemos.

Noticias: Casada y con dos hijos.

Piro: Sí, con David Libedinsky, mi productor y mi manager. Y tenemos a Román (5) y Alex (2 recién cumplidos). El mayor va al colegio en Belgrano, y lo llevo yo. Me acabo de mudar a una casa en Vicente López. ¡Necesitábamos un lugar para jugar a la pelota, con dos varones! Pero a mí me gusta vivir en departamento, me contiene más. Ya volveremos. Es que soy muy urbana aunque en verano amo la playa.

Noticias: ¿Cómo se arregla con su rol de mamá y su profesión?

Piro: Me cuesta mucho porque no me alcanza el día, y estoy preocupada porque creo que los hijos necesitan de la madre durante los primeros años. Tengo ayuda, pero pienso siempre que no es suficiente. Soy muy exigente conmigo. Soy artista y me levanto a las 7 de la mañana. El día que tuve a mi primer hijo me olvidé de la bohemia y la trasnoche que traía marcadas a fuego. Estoy haciendo las dos cosas pero me siento rara… hay un día por semana que trato de no poner el despertador. Cuando mamá tenía sus shows nos llevaba a mi hermano y a mí si estábamos de vacaciones; yo hago lo mismo. Recuerdo cuando iba a Magoya, el local que los viejos tenían en Mar del Plata, y eso que tenía tres o cuatro años.

Más información en la edición impresa de la revista

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *