Personajes / 23 de noviembre de 2012

Juan Carlos Kreimer (68)

“Andar en bici nos vuelve mejor persona”

Fundador de la revista “Uno Mismo” y editor de una colección sobre pensadores en comic, su nuevo libro asocia bicicleta y filosofía zen.

"Lo espiritual te pone frente a algo que, aunque después lo olvides, no se cierra más. Prefiero eso al camino del todo me da lo mismo, al pum para arriba, a la violencia".

Tal como se dieron las cosas, este hombre, Juan Carlos Kreimer, periodista, novelista, editor de libros, precursor de un puñado de fenómenos que conocerá más abajo, debe vivir en el año 2015 o el 2016 o incluso más. No es que tenga la bola de cristal: anda siempre adelantado, como un Julio Verne que, en lugar de viajes en cohete o bajo el agua, anticipa tendencias artísticas y espirituales.

Ser el primero tiene sus cosas buenas, es cierto: se explora un campo fértil y virgen, y luego, décadas después, le hacen a uno notas como esta reconociéndolo pionero. Y tiene sus cosas malas: por ejemplo, que en su momento nadie se lo tome demasiado en serio. O incluso, que ni siquiera sepan de qué habla como aquella vez en que, bueno dejemos que lo cuente él. “En 1963, cuando le dije a la directora de la revista “Claudia” que quería escribir sobre un grupo que hacía blues en castellano (Manal), me dijo que sí”, cuenta Kreimer, pelo gris, cuerpo espigado, la media sonrisa de aquel que se sale con la suya,“y después se enojó conmigo porque pensaba que el grupo, hacía blusas, no blues”. En 1977, radicado en Londres, Kreimer escribe sobre el punk y sus amigos le dicen que pierde tiempo con esos buenos para nada –al final, escribe uno de los primeros libros de punk de la historia, hoy de culto–. En 1982, funda una revista sobre temas de autoconocimiento (“Uno Mismo”, que va por su 350ª edición), y sus colegas le advierten que se va a fundir. Lo mismo le pasa en 1995, cuando decide iniciar una colección de pensadores presentados en formato cómic llamada “Para Principiantes”. Hoy recuerda: “Los libreros me los devolvían. Me explicaban que no querían vender libros de historietas”.

A los 68 años, con 14 libros publicados, con 125 títulos de  “Para Principiantes” –hoy la serie se publica en 16 países, entre ellos Turquía y Corea–, Kreimer es una de las celebridades menos conocidas de la Argentina. Si no fuera por él, el curso de la historia no hubiese sucedido tal como lo conocemos, o hubiera demorado más en conocerse. Pocos lo reconocen a Kreimer por la calle, excepto un puñado de punks que lo tienen como su decano –en abril lo homenajearon con un festival–. Los veteranos buscadores espirituales lo consideran un faro en medio de la noche. “No soy ni pionero, ni adelantado. Es la sociedad la que tarda en darse cuenta de lo que sucede”, dice el autor ante un café con leche con medialunas, en un bar de Las Cañitas, su lugar en el mundo. “A menudo, siento que soy un juglar que les pone letra a sentimientos que están en el aire”.

Ahora el viejo cazador de tendencias dice que en el mundo hay por lo menos 80 millones de personas que practican zen sin saberlo. Curioso, ¿no es cierto? Kreimer dice que andar en bicicleta es un acto zen. “El acto de subirse a la bici y olvidarse de sí mismo, lleva la mente a otro lugar y la vacía de sus contenidos habituales”. Su visión del budismo en dos ruedas viene en formato libro. Se llama “Bici zen, ciclismo urbano como camino”, un cóctel de antropología urbana, budismo práctico y mecánica, que revela esa meditación que llamamos pedalear. Shimano, el fabricante de los cambios que revolucionó el pedaleo, le está buscando un traductor al japonés.

Noticias: ¿Cuándo descubrió que andar en bicicleta era zen?

Juan Carlos Kreimer: En el `82. Iba con un amigo por la Costanera. Veníamos desde Plaza Italia. Y me di cuenta de que no me acordaba del viaje. Podía enumerar todos los lugares y situaciones por donde habíamos pasado, los semáforos, las olas rompiendo contra el malecón, el olor a choripán, pero había estado como ausente. Mi amigo me dijo que eso no era ausencia. Era un estado de presencia plena. Un concepto del zen.

Noticias: O sea: no necesito sentarme con las piernas cruzadas para meditar. ¿Basta con andar en bicicleta?

Kreimer: Si tomás el andar en bici como una rutina para encontrarte con un espacio interior, podés considerarlo una meditación. Hacerlo sin buscar nada, sin ningún objetivo, sintiendo la bici como una prolongación tuya, puede que a los pocos minutos tus pensamientos parezcan haber quedado atrás. Y veas todo desde otra perspectiva.

Noticias: ¿La bici es una tendencia pasajera o es un medio de transporte que las ciudades adoptarán cada día más?

Kreimer: Es la única solución sustentable al dilema del transporte y contaminación. La bici produce en quien la usa un efecto de placer y libertad, de autonomía y contacto con sí mismo que trasciende la moda.

Más información en la edición impresa de la revista

 

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